viernes, 28 de julio de 2017

LA VOZ CONFABULADA

Crítica de Teresa Yaguas sobre mi obra "La voz confabulada".
 http://www.universolamaga.com/voz-confabulada/

 
  • “La voz confabulada”, el nuevo poemario de Ricardo García Nieto publicado por Alfar Ediciones, es una sugerencia introspectiva sobre esas voces, que nos hablan a través del pensamiento.
  • La memoria, el olvido, la certeza, la duda, la esperanza y la falta de ella configuran distintos diálogos que penden del azar pero también de nuestra propia mano.

Al abrir “La voz confabulada” se entra en un escenario de introspección que, sin embargo, está constituido por un diálogo continuo. Una conversación que nos habita en cada uno de nuestros días y que cobra forma de múltiples maneras y en muy diversos contextos. La vida se constituye de todas esas piezas que dan forma a nuestro pensamiento, a nuestras emociones, a nuestro modo de contemplarnos a nosotros mismos.
En los versos de este poemario encontraremos voces que vienen de distintos lugares, que se originan en fuentes que nos dan forma y a las que, a la vez, configuramos. La memoria, el olvido, la certeza, la duda, la esperanza y la falta de ella configuran distintos diálogos que penden del azar pero también de nuestra propia mano. Las decisiones que tomamos configuran lo que somos y lo que somos es, precisamente, la materia que subyace en “La voz confabulada”.
No debemos dejarnos engañar por el título. La voz a la que hace alusión no siempre aparece en forma de sonido. Esa voz puede ser una imagen o el reflejo de ella y en este libro será así en muchas ocasiones. Como si el autor construyese una enorme metáfora que transciende la mayor parte de los poemas, la voz confabulada que da título al poemario reside en la visión.
Resulta, de esta manera, una magistral manera de ilustrar cómo es la instrospección es, literamente, la inspección de lo que somos, una mirada que evalúa si lo que decidimos dio sentido a lo que somos y que está dispuesta a explicarnos punto por punto en qué pasos erramos y en cuáles logramos acertar. Esta mirada (atenta, objetiva, quizás tan fría como el devenir de los días) es ante quien el autor rinde cuentas en este poemario que es capaz de ser oscuro y luminoso al mismo tiempo. Hay múltiples ejemplos de ello en el libro: “Te ciegan las imágenes que escribes / lo mismo que los peces a los buzos”, “Te alimentas del pan / que tus ojos amasan”, “Lo que ves es un modo irreal de venganza: / una piel que perece contra tu propia sombra” y, posiblemente dos de los versos más esclarecedores: “lo que ves ya te ha visto, lo que ignoras / te sabe, y sabe a demasiado poco”.
Desde un punto de vista estilístico, este poemario muestra una gran capacidad recreadora y, como no podía ser de otra manera, de creación de imágenes poéticas. Muchas de sus metáforas se sustentan en acciones visuales que el autor es capaz de adaptar magistralmente para que conecten al instante con el lector (“Tiende tus pensamientos / y recógelos luego como redes / arrojadas al mar”).
A menudo sus poemas transitan por el lado oscuro de nuestros pensamientos, sacándolos a relucir en voz del poeta pero también, de algún modo, en voz del propio lector, que sin duda conectará con la nostalgia y la profundidad intelectual de la poesía de Ricardo García Nieto. Pero también, como luz sanadora que nos libra (al menos momentáneamente) de las tinieblas, encontramos la esperanza; no como sentimiento ajeno que abraza al poeta, sino como construcción que el autor, como ser humano, es capaz de ofrecer al lector. Reflexiones sobre lo que somos que se transmutan en versos sinceros que impulsan al lector:

El tiempo se te dio
para entender lo eterno. Tus latidos
resuenan en los grillos, los relojes,
las gotas que se filtran y golpean
con su morse prehistórico.
El tiempo se te dio
para escuchar la voz de cuantos se perdieron.
Los vi reconciliarse,
clavarse por la espalda algún saludo,
compartir la mentira de estar vivos.
El tiempo se te dio
para que lo devuelvas transformado
en quien pudiste ser y nunca has sido.

Es un poemario breve pero muy intenso que nos invita a explorar todos esos lugares de nosotros mismos, tanto lo que tenemos bien presente como los que hemos olvidado, y nos sumerjamos en la gratificante experiencia de dar voz poética a la existencia y a lo que algún día quisimos ser.
Autora de la reseña: Rosa Yaguas