sábado, 7 de julio de 2012

EUROPA Y EL BOSÓN DE HIGGS


El bosón de Higgs dura la billonésima de una billonésima de segundo: sólo se puede ver su huella. Eso es lo que encontraron en el acelerador de partículas: un rastro. De Europa también: sólo un rastro. El bosón de Higgs es el portador de la masa. Si no existiera, no habría materia; todo sería luz. Por eso expira tan pronto. Lo material es pasajero. Por eso la Europa de los mercados tiene una vida tan corta. Porque se ha obsesionado con el dinero, el producto interior bruto, el déficit… ¿Dónde quedó su espíritu, la luz, lo inmaterial, los valores humanos, aquello que debía hacerla permanente? La carne muere; el alma permanece. Una Europa que se parece demasiado al bosón de Higgs es poco más que el tintineo de una moneda. La billonésima de una billonésima de segundo en el tiempo cósmico.


Ricardo García Nieto

sábado, 30 de junio de 2012

¿CUÁNDO NOS DIRÁN LA VERDAD?


Sólo nos dirán la verdad cuando ya la sepamos. Nuestra mente está siendo cocida a fuego lento. Cuando comience a hervir, hasta lo más atroz nos parecerá lógico y necesario. Guardaré, para ese día, una gran tormenta de nieve en mi interior.


Ricardo García Nieto

viernes, 29 de junio de 2012

LA NIÑA DE CARACAS


Poema dedicado a las orquestas juveniles de Venezuela.



La niña de Caracas, milenaria,
volaba en su violín sobre la sombra.
Aeroplano que juega en las baldosas
a ser un crucifijo en mi garganta.
Hay un río que corre por su espalda
sumándose al sinfín de cada nota.
Hay un río de jóvenes que tocan
la huella dactilar de la mañana.
La niña de Caracas, misteriosa,
lleva en su mano un tiempo que no pasa,
la aldea, el pueblo, el mar que sube al Gólgota,
la redención que a mis oídos baja.
Volaba en su violín… Y yo, sin mapa
ni territorio, ni reloj, ni idioma,
sin yugo, llave, personaje o forma,
supe el camino de regreso a casa,
al hogar verdadero de las almas.


Ricardo García Nieto

martes, 26 de junio de 2012

EL BOSÓN POLÍTICO

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En aquellos días, hacía mucho calor, los delfines agonizaban, varados en las playas, y los pájaros caían muertos del cielo. Saturno y Júpiter habían variado su eje, y las tormentas solares se sucedían con una frecuencia hasta entonces desconocida, haciendo que los seres humanos se sintieran demasiado cansados, medrosos y proclives a bruscos cambios de humor. Había quienes sospechaban que este estado de cosas se debía a un planeta errante, que había invadido nuestro sistema solar. El intruso debía ser muy grande, con masa suficiente como para romper el equilibrio electromagnético de nuestro vecindario celeste.
Por aquel tiempo, los físicos más importantes del mundo buscaban una última partícula, la pieza que faltaba para completar el modelo físico con el que nos explicamos el universo: el bosón político. Su existencia era teórica. Nunca había sido observada. Pero tenía que estar allí, como un fantasma que lo llena todo.
Para cazar a este fantasma se construyó un artefacto: un gran colisionador en el que dos argumentos se estrellarían el uno contra el otro a la velocidad de la luz. Debía de ser como un choque de trenes subatómico, de trenes llenos de esperanza y de incertidumbre: la esperanza de obtener la partícula portadora del poder político y la incertidumbre de que apareciera un inesperado invitado, quién sabe, tal vez un agujero negro.
Había un intruso cambiando el electromagnetismo de todos los planetas. Sí que lo había. Pero no era tan grande como se suponía: éramos nosotros, buscando lo más ínfimo del mundo.
ADVERTENCIA: el breve relato que acaba usted de leer es sencilla fabulación.
Lo acabo de escribir a la hora en que los políticos se levantan cada mañana preguntándose cómo mentirán durante el resto del día.
Lo reconozco: toda ficción también es mentira. Aunque tenga más pretensiones de señalar una verdad que cualquier juramento. Quítele los detalles: cambie el bosón por un unicornio, el calor por el frío o la ciencia por la religión. Lo que quede al final contendrá un mensaje. Lo mismo que la botella lanzada por el náufrago.
A veces me pregunto si todos los náufragos escriben el mismo mensaje.

Ricardo García Nieto



miércoles, 13 de junio de 2012

SOMBRAS DEL FUTURO


Algo que viene de lejos se cierne sobre nosotros. Vemos los síntomas de nuestra extinción por todos sitios. Parece como si padeciésemos una hipocondría colectiva, cierta ansiedad morbosa con respecto a nuestra salud como especie.
Si, como decía Goethe, los acontecimientos futuros proyectan su sombra por anticipado, y esa sombra es la de una catástrofe global, ¿hemos de considerar seriamente la catástrofe? Las sombras son tan sólo sombras. Un asteroide que impacte sobre nuestro planeta, un virus que provoque una pandemia, una crisis económica que desate otra guerra mundial, tal vez definitiva... Son eso: sombras, sólo sombras. ¿O no?
Como un extraño huésped, en nosotros está latente el "Final de los Tiempos". El inconsciente colectivo lo señala cada día con su tembloroso dedo. ¿Qué nos estará diciendo?
Algo estamos pasando por alto. Puede que nuestra neurosis colectiva esté llenando de nubes el horizonte precisamente para que seamos conscientes de que el sol existe. Puede que nuestros peores vaticinios no sean más que un dolor fantasma, un dolor que sentimos de verdad, pero que carece de causa alguna. Puede que el miedo a lo que ha de venir suponga en el fondo una necesidad de cambio, una transformación de nuestra conciencia y, por lo tanto, de nuestros intereses. Puede que... O puede que no.
En todo el planeta se presta atención a lo que pueda acaecer en el año 2012, cuyo 23 de diciembre se ha consagrado como nueva fecha para el Fin del Mundo. Hay grupos muy reducidos que se coordinan a través de internet para hacer frente al imaginario desastre. Lo mismo que Noé, han escuchado una especie de mandato divino. Dios les está hablando con sus sombras, y las nuevas arcas han de ser refugios subterráneos, alejados de las costas y de las centrales nucleares.
Pudiera ser que el acontecimiento que haya de extinguirnos no suceda nunca porque la catástrofe ya ha anidado en nosotros, y nos estamos muriendo de miedo.
Algo que viene de lejos se cierne sobre nosotros: nuestras propias sombras, que son los síntomas de nuestra necesidad de cambio. Hay una revolución pendiente en el corazón de cada hombre.



Ricardo García Nieto

domingo, 3 de junio de 2012

NIÑOS, MÍSTICOS, BORRACHOS Y PODEROSOS


Niños, místicos, borrachos y poderosos se muestran como son. Los niños por inocencia, los místicos por pureza, los borrachos por embriaguez y los poderosos por vanidad.
A diferencia de luciérnagas, ranas o leopardos, el hombre tiene la obligación y la necesidad de observarse desde fuera para conocer su verdadera naturaleza. Y lo mismo que las partículas elementales, que son más libres cuanto más aisladas están, ese esfuerzo ha de hacerlo en soledad. Una nube de electrones se rige igual que un rebaño de ovejas. Un electrón aislado es impredecible.
El viento que nos lleva de lo denso a lo sutil siempre será generoso. Aunque no nos movamos.


Ricardo García Nieto

jueves, 24 de mayo de 2012

VECINOS EN LA ETERNIDAD


La sensación de habernos conocido es un tema casi metafísico. Nunca sabremos si los anhelos de cada ser humano son capaces de torcer el curso de la memoria o si realmente hubo alguna vez o hubo algún sitio antes de este mundo. Imagínate que nos veamos en el más allá, nos reconozcamos y recordemos nuestros encuentros frente a la pantalla de un ordenador... Era un mundo virtual, nos diremos. Pero también lo era vivir en unos cuerpos, llevar unos trajes o conducir un coche. La sensación de haber vivido algo antes parece obligarnos a buscar en el calendario. Tiempo lineal, terrestre y engañoso.
¿Nos conocemos? Tal vez fuimos vecinos en la eternidad. Llevamos algo de cada ser humano dentro de nosotros. Todas las almas saben que son una. Por mucho que nos empeñemos en lo contrario.


Ricardo García Nieto

lunes, 21 de mayo de 2012

SI NO ESTUVIESES AQUÍ, NADA EXISTIRÍA


Si no estuvieses aquí, nada existiría. ¿Es que no te acuerdas? Viniste para probar el mundo que tú preparaste como si fuese una taza de té.
Lo hiciste a tu imagen y semejanza para superar las dificultades que tú elegiste. Lo hiciste para confundirte con él. Para olvidar quién eres.
Mientras no lo recuerdes, no tendrás el poder para cambiarlo. Mientras no lo recuerdes, serás criatura y no creador. Mientras no lo recuerdes, serás la víctima de tus propios fantasmas.

Eres todo lo que hay.


Ricardo García Nieto

sábado, 19 de mayo de 2012

ANDAOS CON OJO, POLÍTICOS


ANDAOS CON OJO, POLÍTICOS, que ya sois casi medio millón en España y nunca fuisteis los mejores de entre nosotros. Andaos con ojo porque el agujero al que nos habéis llevado no se tapa ni con sonrisas ni con buenas palabras. ¿A cuánto se cotiza el suicidio hoy en nuestro país? ¿Y el desahucio? ¿Y el hambre? ¿En qué complemento de vuestras nóminas se refleja?
ANDAOS CON OJO, POLÍTICOS, que la gente corriente está cansada de soportar vuestra carga; de oír vuestras mentiras; de observar vuestra prepotencia… Que no sois imprescindibles, que la democracia, la libertad y los derechos no han sido vuestros logros, sino los del pueblo. Andaos con ojo porque hedéis a corrupción, a indolencia y a sangre fría. Demasiado fría.
ANDAOS CON OJO, POLÍTICOS, que el miedo que estáis sembrando se puede volver en vuestra contra. Andaos con ojo, porque al pánico le gusta ser hermano de la cólera… Y quienes nada tienen ya que perder, pueden dejar de ser vuestros corderos para convertirse en vuestros lobos.


Ricardo García Nieto

domingo, 13 de mayo de 2012

EL HOMBRE: CADA DÍA MÁS RECURSO Y MENOS HUMANO


Europa es un laboratorio para el nuevo orden mundial. Y su primer experimento ha sido Grecia.
Cuando una nación se reduce a su selección deportiva, a su tele-basura o a la caterva de políticos sin escrúpulos que dicen representarla, cuando una nación regala su soberanía a los poderes financieros de este mundo, el ciudadano deja de serlo para convertirse en sujeto pasivo, votante y recurso humano. Cada día más recurso y menos humano.


Ricardo García Nieto

lunes, 7 de mayo de 2012

DESAPARECIDOS DE SÍ MISMOS

Prefiero morir a convertirme en hombre moneda, en hombre déficit, en hombre máquina.
Prefiero morir a convertirme en un desaparecido de mí mismo.
A los miserables morales se les ve venir de lejos. Llevan demasiado tiempo entre nosotros. Te mienten en tu propia cara, te insultan, saquean tus derechos y tienen el cuajo de decirte que lo hacen por tu propio bien. ¿Te suena?
Los profesionales de la política son lobos para el hombre.
Alain nos recordaba que el hombre justo no pretende gobernar a los otros, pues sólo pretenderse gobernarse a sí mismo. Y concluía: “siempre gobernarán los peores”.
¿Qué podemos hacer?
Podemos partir de una premisa: no has nacido para malgastar tu alma, no has nacido para someterte al ego autoritario de un cretino. Si los que te dirigen, gobiernan o mandan no son hombres justos, niégate a enfermar siguiéndoles. Has de comenzar una revolución silenciosa e individual, no tienes ni que proclamar tu libertad: haz uso de ella, responsablemente, en tu esfera de influencia, en tu trabajo, en tu comunidad. No malgastes tu tiempo advirtiendo que eres libre o que tienes determinados derechos. Obra en consecuencia, insisto: haz uso de tu libertad y tus derechos. Sé activo. No renuncies a ti. A tu alma. No has nacido para vendérsela a los mercados. Ni al ego autoritario de un cretino.
Ana Arendt nos recordaba que el mal absoluto consistía en hacer que los seres humanos fuesen superfluos, en asesinar lo que el hombre tiene de individual y espontáneo, convirtiéndolo en un “muerto vivo”.
¿No es acaso eso lo que están haciendo los gobiernos de Europa al transformarnos en máquinas que votan, consumen y trabajan?
El dictador Videla, declaraba sobre los desaparecidos argentinos durante su mandato en estos términos:
“El desaparecido, en tanto esté como tal, es una incógnita. Si el hombre apareciera, tendrá un tratamiento “X”, si la desaparición se convirtiera en certeza de su fallecimiento, tiene un tratamiento “Z”, pero mientras sea un desaparecido no puede tener ningún tratamiento especial, es una incógnita, es un “desaparecido”, no tiene entidad, no está, ni muerto ni vivo…”
A diferencia de lo que hizo el criminal Videla con sus compatriotas, a nosotros no nos están arrojando sobre el mar desde un avión. Todo se andará… De momento nos necesitan como inconscientes pagadores de deuda. Como muertos vivientes. Desaparecidos de nosotros mismos.


Ricardo García Nieto

miércoles, 18 de abril de 2012

¿QUIÉN PONE PRECIO A TU ENFERMEDAD?


Hay quienes se atreven a poner precio a tu enfermedad. ¿Alguna vez se lo pondrán a tu muerte? Te estafan por tu propio bien. Te adiestran como si fueras un animal doméstico.
¿Qué valor tienes? ¿A cuánto se cotiza tu existencia en los mercados?
Hay quienes se atreven a hacer pedagogía con tu miseria. O a culparte por lo que no hiciste para que les agradezcas lo que no mereces.
Pero tú estás ahí, a bordo de tu vida. Y eso no pueden cambiarlo.
Tu libertad nace de lo más íntimo. Allá donde nunca llegarán las leyes.
En nuestro corto viaje por el mundo, teníamos que encontrarnos con muchos necios. Precisamente para aprender a evitarlos.


Ricardo García Nieto

domingo, 15 de abril de 2012

ENTIENDO MUY POCAS COSAS


Sólo entiendo una forma de caza mayor: la de tu sombra.
Sólo entiendo una forma de monarquía: la de tu alma.
Sólo entiendo una forma de salir de la crisis: la de tu espiritualidad.
Sólo entiendo una forma de elección: la de tu conciencia.


Ricardo García Nieto

viernes, 13 de abril de 2012

HAZLO

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Vuélvete hacia dentro. Hazlo. Háblale a quien fuiste y perdónate. Hazlo. Regresa a tu fuente. Hazlo. Recordarás que tienes un destino, pozos que cerrar y ventanas que abrir.
Tómate tu tiempo: no lo perderás. Sólo los cuerpos y las máquinas lo hacen.
Quienes pretenden sacar partido de tu vida ya han perdido la suya.


Y no te guardes el último abrazo. El tiempo es un juego que gana el que no juega.


Ricardo García Nieto

martes, 10 de abril de 2012

EL MULTIVERSO


El “yo”, ese personaje que creemos ser, es algo tan externo y oscuro como la sombra de una estatua. El hombre carga con su “yo” lo mismo que un burro con una caja de dinamita. Un transporte demasiado peligroso.
Si el ser humano, en su totalidad, es casi nada con respecto a la vastedad del cosmos, el “yo” es la nada hecha persona, la nada que suena y confunde, y que nos hace creernos únicos. Pero no lo somos, y es más que posible que estemos repetidos. Demasiado repetidos.
Insectos, gacelas, nubes, planetas, galaxias… Todo cuanto conocemos, lo que durante siglos hemos llamado universo, es apenas una brizna de la totalidad. Los físicos y cosmólogos de la última hornada, con Alexander Vilenkin a la cabeza, nos explican que nuestro universo no está solo, que hay infinidad de universos acompañándonos, todos flotando como burbujas en un océano de “falso vacío”.
Ese falso vacío es una fuerza repulsiva que mantiene separados a cuantos universos existen y nacen mediante su propio “Big Bang”.
Como resulta que el número de universos es infinito y el número de acontecimientos que se producen en cada uno de ellos es finito, los sucesos y sus protagonistas se terminan repitiendo en miles y millones de esos universos. Y la cigarra que hace sonar sus alas en mi jardín, evocándome algún recuerdo de la infancia, está en otro de esos universos, en un jardín como el mío, donde alguien como yo, posiblemente yo mismo, está recordando su infancia.
Por lo tanto, el ser humano que se cree un “yo” único e irrepetible está más visto que el tebeo. O al menos está creyéndose único e irrepetible en miles de millones de universos.
Carl Sagan nos decía que el hombre era la forma que había adoptado el cosmos para ser consciente. Desde la explosión primigenia, hemos ido evolucionando para que el universo tuviera conciencia de sí mismo. Somos los portadores de esa conciencia. Y a la vez unos fracasados. No hace falta que hagamos el listado de guerras, exterminios y devastaciones. Tampoco el de las heridas que la codicia y la ambición de unos pocos nos han ido dejando en la piel. Pero llevamos la luz del “darse cuenta”. Y si somos capaces de llegar con nuestra mente a vislumbrar la estructura del Todo, más allá de las narices de nuestra lengua, nación o ideología, es que hay algo divino dentro de nosotros. Y si no es divino, se le parece.
Como especie, no somos más que unos debutantes. Y como individuos, apenas contamos con setenta u ochenta años para cumplir con nuestro destino en este planeta. Deberíamos saltar de nuestro “yo”, ese alfeñique que nos gobierna desde el ombligo, y hacer bien nuestro trabajo. Quizá nos llevemos el aplauso de átomos y estrellas.


Ricardo García Nieto