Hace años, me radiaron un breve cuento. Don Andrés Amorós lo versionó con mucho cariño. Lo encuentro ahora en el baúl de mi ordenador y lo escucho con cierta melancolía. Tal vez sea el momento de compartirlo.
http://www.ivoox.com/habitacion-cerrada-audios-mp3_rf_13538390_1.html?autoplay=true
Un mundo donde lo bello ha sido sustituido por lo excitante, donde lo bueno ha sido reemplazado por lo necesario y donde lo justo se ha convertido en lo conveniente es un mundo de condenados.
domingo, 30 de octubre de 2016
jueves, 1 de septiembre de 2016
EL ÁRBOL
Llega un momento en la vida en el que, como si de
una película se tratase, recordamos las estupideces con las que hemos creado
alarma y preocupación. O las injusticias que hemos perpetrado. Es una etapa que
demanda misericordia para con nosotros mismos y aceptación de nuestra
oscuridad. En otras ocasiones, he hablado del proceso de auto-construcción
personal, que exige una demolición de cuanto hemos sido. Así lo señalaba,
acertadamente, Jung, y así hemos de padecerlo. No es necesario morirse para ver
el largo tren de nuestros errores. Desdichados aquellos que precisan de la
muerte para darse cuenta de sus desaciertos.
Alguna vez, todos habremos de
pararnos y aprender de la engañosa quietud de los árboles, cuyo camino es
vertical: crecer hacia arriba y hacia abajo.
Las hojas que ascienden hacia el cielo están ligadas a las raíces que descienden a la más densa oscuridad.
Las hojas que ascienden hacia el cielo están ligadas a las raíces que descienden a la más densa oscuridad.
Ricardo García Nieto.
lunes, 1 de agosto de 2016
TAN DIVERTIDO COMO DOLOROSO
El mundo se ha vuelto tan divertido como doloroso. Los idiotas felices de los anuncios nos tienden una trampa cada día. Salen de nuestro televisor con la soltura de los fantasmas al atravesar las paredes, pero ellos nos atraviesan la conciencia. El hombre tiene un pie en el fango de la seducción y otro en el cepo de su poder adquisitivo.
Hoy día el bien se parece demasiado al mal. Engullimos catástrofes y crímenes: los
que nos sirven en la mesa de la realidad y los que buscamos en la butaca de la
evasión. Demasiados muertos por minuto.
Lo terrible se ha vuelto tan cotidiano que lo emulamos en
nuestros pocos metros de intimidad.
Crecemos económicamente sin límites en un planeta que sí los
tiene. Depredamos. Compramos lo que en el tercer mundo mata a los
que nunca tendrán nombre. Hacemos los deberes para vivir como esclavos y al
mismo tiempo tener la cara y las manos manchadas de sangre.
El bien común aparece en los teatros de la política como la
ornamentación que embellece la podredumbre: ¡Escuchad, cadáveres del voto, escuchad
la música! Los actores salen a escena y se regocijan en nuestra fascinación.
Nadie nos asiste: lo hemos perdido.
Navegamos por el espectáculo del caos, esa función tan divertida como
dolorosa.
Ricardo García Nieto.
domingo, 31 de julio de 2016
lunes, 11 de abril de 2016
SALIR DEL INFIERNO
La
paciencia ante la injusticia tiene una dimensión más que trágica. Es un acto de
muerte voluntaria en la que el pueblo es el único protagonista. Se levanta
contra sí mismo. Elige la enfermedad y el frío. No infunde vida: le hace la
autopsia a la generación siguiente. Sin conocerla.
Postergar
la rebeldía cívica frente al latrocinio es peor que nutrirlo.
Es el
agotamiento espiritual de una nación que deja sin derechos hasta a sus propios
muertos.
Nuestra
conciencia deambula como un elefante herido. Nuestra imaginación ya ha sufrido
el primer disparo.
Cuando
lleguemos a ese lugar donde no fluye el tiempo, estaremos condenados a masticar
como liebres nuestros errores .
Hay que
mirar por encima de nuestro cansancio moral.
Sin alas
no es posible salir del infierno.
Ricardo
García Nieto.
domingo, 3 de abril de 2016
ALGO SOBRE DOCTOR DIVAGO
Doctor Divago es un grupo de rock cuyo lirismo es tan
rotundo como una demolición controlada, pero vista del revés, en la que el
edificio se eleva, piedra a piedra, desde los escombros. Muchas de sus
canciones contienen metáforas que son como explosiones, letras comparables a
las mejores de la música pop española de cualquier tiempo. La música de tal
derrumbe hacia el cielo puede frenar en seco, girar, saltar o simplemente
caminar en esa senda vertical de árboles, globos o cohetes. Ritmo de batería sin
límites, bajo más que profundo y guitarras de tormenta eléctrica crean el paisaje
en el que la voz o la armónica rasgan el aire o penetran en el sólido más fuerte.
Catalogados como “rock periférico” –el grupo es de Valencia-
se mantienen en su centro desde que comenzaron, hace más de 25 años. Ese
centramiento los hace tan distintos que algún día serán considerados clásicos:
hormas o siluetas a las que recurrir para habitar un espacio vacío de música.
En mi historia personal, me han sugerido tanto como un
soneto de Borges o una novela de Baroja (por decir alguno de mis referentes).
Yo no sería el mismo si nunca los hubiera escuchado. El arte, al fin y al cabo,
se caracteriza por dejar una impronta en nuestras almas, una impronta que nos
hace caminar de modo distinto y, sobre todo, hacia arriba.
Hay que tener cuidado con algunos temas de Doctor Divago:
nos disparan con tal inocencia y entran tan sigilosamente en nosotros, que no
somos conscientes de la herida que producen hasta mucho tiempo después, cuando
ya ha cicatrizado. Quienes descomponen la realidad en mundos posibles, líneas
de tiempo, reencarnaciones y vuelos a ambos lados de esa frontera entre la vida
y la muerte, quienes nos punzan con el florete de lo inasible, nos invitan a
una vida nueva. Celebro que sigan ahí como luminosos francotiradores en nuestro
mundo oscuro.
Ricardo García Nieto
miércoles, 18 de noviembre de 2015
CAPÍTULO 2: ¿QUÉ DEMONIOS SOIS?
Cuando saltas, se disloca tu cuello, clac, y un lento frío
comienza a irradiarse desde tu corazón. Hay un lejano túnel de luz al que te
quieres acercar, pero no puedes moverte. A tus pies, familiares, médicos y
bomberos bajan tu cuerpo de la improvisada horca, pero tú te quedas colgando.
Ves tu figura, tu cara con tu gesto menos atractivo y las reanimaciones
inútiles hasta que te ponen sobre una camilla y te alejan de allí. Muy parecido
a lo que tanto se relataba en libros o en reportajes de televisión. Veo a mi
hija, unida a mí con un fino cordón de plata. Quiero llamarla, gritar, pero sigo,
mudo e inmóvil, colgado de una cuerda inmaterial. El dolor te quema y te
asfixia hasta que pierdes la conciencia. Salgo del horrible trance y me
pregunto cómo puedo dolerme de nada si estoy muerto. Hay medusas flotando en el
ambiente, como sumergidas en el mar. ¿Qué demonios sois?
-Pues eso, demonios –responde alguna-, aunque las
tradiciones herméticas suelen denominarnos arcontes.
-Quiero bajar de aquí.
-No puedes; vas a pasarte un buen tiempo aprendiendo ahí lo
que te negaste a aprender en la vida.
El infierno de la desesperación me quema y pasan por mi
mente todos los errores de mi vida, viviéndolos como la víctima de los mismos y
no como el hacedor de los males. El dolor de mi hija, de mis familiares y
amigos me asalta en este instante: puedo verlos sin moverme de mi cuerda en el
tanatorio más cercano. Se habla de homenajes a mi figura y críticas
exageradamente generosas sobre mi obra. Me dan ganas de vomitar. Pero me quedo
en las arcadas: los seres inmateriales no emanan fluidos.
Las medusas siguen allí.
-Así que arcontes –murmuro-… ¿Porqué tenéis forma de medusa?
-Dios hace lo que puede a su imagen y semejanza: hombres,
arcontes, ballenas, escarabajos…
-Dios no existe –afirmo con seguridad.
-Tampoco existíamos nosotros hasta que nos has visto después
de tu salto… Tus planteamientos
sobre lo trascendente e inmanente o la tontería tuya de la “Weltanschauung”
vienen de vuestra humana adicción a las palabras y categorías. Aquí todo es
visión directa.
-Pero yo sólo veo medusas, malditas medusas como vosotras
-Somos lo primero que ves porque siempre te hemos
acompañado.
-¿A mí?
-Sí, a ti, desde que tenías siete años.
-¿Para qué?
-Para influir en tus pensamientos. Incluso en el de
suicidarte.
-Sois una abominación.
-Somos criaturas de Dios, como tú… Por cierto, mira cómo te
llevan flores.
Veo mi tumba y a muchas personas en oración o silencio. El
hilo de plata que aún me une a mi hija, su tristeza, ¿por qué me dejaste, papá?
Veo los pensamientos de muchos: era un mediocre escritor; tuvo la suerte de
morir joven y hacerse célebre; mira que me has jodido –pensaba su casero-; a
ver quién alquila la casa de un ahorcado…
-¿Cuánto tiempo ha pasado? –pregunté.
-Una semana.
-Pero si llevo aquí media hora…
-Tu tiempo ahora pasa muy deprisa.
-¿Y qué hacéis aquí si yo ya estoy muerto?
Esperar nuevos huéspedes: en poco más de un mes se instalará
aquí una familia con tres niños. Aprenderás de ellos lo que te faltó en vida y
nosotros cumpliremos nuestra misión.
-Amargarles la existencia, parásitos.
-No. Sólo los tentaremos. ¿De dónde crees que viene el mal
en el mundo y para qué te crees que sirve el libre albedrío? Por cierto, ¿no te
has fijado en los que guardan silencio ante tu tumba? Mira por encima de ellos.
Cientos de medusas traslúcidas flotaban como nubes por
encima de sus cabezas.
Ricardo García Nieto.
jueves, 29 de octubre de 2015
CAPÍTULO 1: ¿QUÉ LE DICE DIOS A LOS SUICIDAS?
¿Qué le dice Dios a los suicidas?
Hay una pregunta incómoda que viene rodando por mi mente
hace semanas: ¿qué le dice Dios a los suicidas antes de consumar el acto de su
propia muerte? Yo creo que guarda un espeso silencio. ¿Cuál es Su Voluntad?
¿Que el desgraciado se autodestruya a secas? ¿Qué deje una carta de despedida
sobre la crueldad del mundo? ¿Qué se inmole a los ojos de todos por una causa
social? ¿O que dé testimonio de la divina indiferencia ante quien le ruega
“Dios mío, dame una esperanza” o, para ser más bíblicos, “aparta de mí este
cáliz?
Veamos: alguien lleva trenzando una cuerda para ahorcarse
hace días. No deja de orar, de hablar a su manera con Dios, para buscar una
salida hacia la vida. No le responde, le deja trenzar y trenzar la funesta
cuerda. Es también mi cuerda.
Llevo semanas aguardando algún indicio, alguna coincidencia
significativa (eso que Jung llamaba “sincronicidad”), alguna experiencia de
carácter espiritual, algo que moviese mi corazón en una dirección distinta a la
que voy a tomar. Pero no. Ni siquiera la esperanza asomó su hocico en el umbral
de la puerta. Nada trascendente me regaló una mísera señal. O,
sencillamente, no la vi. Yo, por mi parte, desde lo inmanente, he
realizado algún esfuerzo o movimiento para cambiar esa dirección, cierto es que
con más voluntad que energía. Pero tampoco he logrado esperanzarme con nada. No
he sabido hacerlo. Soy, a todas luces, de naturaleza torpe en esto de hallar un
sentido que me empuje en la flecha del tiempo. Un necio y torpe desgraciado.
Es fácil juzgar: lo hacemos todos. Un acto suicida es
fácilmente tachado de egoísta, cobarde, indigno, desagradecido, mal ejemplo… Y
no les falta razón a quienes así lo califican. Asumo mi responsabilidad. En mí
caben todas las sombras.
Desde niño, miré por ojos ajenos antes que por los míos.
Creí que aquello era amor. Amor hasta negarme. No sé si me equivoqué. Es lo más
probable. Me eduqué en el sacrificio de mi visión del mundo, eso que los
alemanes llaman “Weltanschauung” y cuyo significado como simple cosmovisión no
es suficiente para lo que quiero expresar aquí. Así fue durante mi juventud. Y
compruebo que los poderes del mundo siguen dislocando la visión propia de cada
ser humano. Pero ahora lo hacen industrialmente. Como a manadas de seres libres
y conscientes a quienes amputan su libertad y conciencia.
Me negué a mí mismo, sí, pero la fuerza del inconsciente,
con su natural propensión a la rebeldía, siempre fue más poderosa. Ahí están
mis escritos, con mayor o menor acierto, para corroborarlo.
Como todo padre, fui el príncipe azul de mi hija, su
caballito, su compañero e inventor de juegos, pero me queda la sensación de
haber estado allí (y no lo hice poco) cuando no era tan necesario y de haber
estado ausente cuando más se me necesitaba. Presente o ausente, siempre estuvo
mi corazón.
Escribí. Y escribí mucho. No sé si con talento, pero sí con
intención: un par de libros de poemas, otro par de novelas y una traducción de
“El Cuervo” de Poe. Quedaron otras narraciones y poemas inéditos en un cajón. Y
un sinfín de artículos e improvisaciones que se quedaron en el baúl de Internet
o en el desorden de mi escritorio. Creo que he perdido muchas oportunidades.
Pero no me queda otra que irme con las encontradas. Con el corazón en la mano,
creo que he dejado a medias la obra que más estimaba y que me he equivocado tanto
cuanto me ha permitido la vida. Pretendiendo hacer el bien, he logrado lo
contrario. Redactar todo esto no va a reportarme nada. De su mínimo eco, si es
que lo hubiere, no me enteraré adonde voy. Me doy cuenta de que esto no es más
que un ejercicio vanidoso, el último coletazo de mi ego. Y mi ego, créanme, no
merece la pena. Estas son mis últimas palabras. Que Dios me perdone. Si no me
escuchó, dudo que lo haga.
Ricardo García Nieto.
lunes, 28 de septiembre de 2015
LOS GATOS
A mi hija.
¿Qué música trajeron a este mundo
los gatos con su suave ronroneo,
qué elástico secreto el de sus cuerpos
rozándose en el tuyo?
Te miran y proponen el enigma
que descifró tu corazón. No sabes
que llevan de ventaja muchas vidas
sobre el primer recuerdo que soñaste.
Tal vez, sea su misión ir por delante
de la risa infantil y de sus olas,
del beso juvenil, la anciana mano
que en la mano se posa.
Su presencia es indicio y no fracaso
del amor que serás. Ellos, los gatos,
domingo, 6 de septiembre de 2015
FIN DE CICLO
Habremos de adelantarnos
a la próxima guerra, a la legalización de la pederastia, al barro que nos
pondrán en los ojos. Tendremos que dejar de temblar. Sabemos muy bien de qué pie
cojeamos, lo que nos avergüenza y enorgullece. Y todo se precipita en una conmoción que genera confianza para los mercados y miedo para los
ciudadanos. Somos ricos en nuestro pequeño infierno. Pero habrá que saltar de
él y dejar de oír la música con la que nos devalúan… Porque suena en los bolsillos
de los príncipes de este mundo.
Ricardo García Nieto.
lunes, 31 de agosto de 2015
EL FIN DEL MUNDO
Cada día, el fin del mundo me sorprende esperándolo. Abro los ojos y todo sigue igual. No se precisa de un meteorito, de un virus o de una bomba nuclear. Cada día es el Apocalipsis.
Los dueños
del planeta lo saben bien: para que una verdad no se crea, debe exhibirse
reiteradamente como ficción. Y nos muestran esa verdad de la manera más
evidente.
-¡Mirad,
viene el fin del mundo!
Aunque ya
estemos anestesiados y acomodados en él hace demasiado tiempo
La última
crisis financiera ha sacado del mapa más de 200 billones de dólares. ¿Dónde
está todo ese dinero? Los ingenieros sociales han hecho muy bien su trabajo,
encubriendo uno de los proyectos más grandes de la humana historia: una empresa
global para unos pocos elegidos.
La
constante apelación a nuestros instintos para que produzcamos y consumamos nos
ha cegado. ¿Cuál debiera ser nuestra gran obra? Hemos de recuperar la intuición
para sentirla, la conciencia para vislumbrarla y la voluntad para culminarla.
Lo que se nos promete como civilización no nos saciará.
Los
premios del sistema no superan en alegría al desconsuelo de sus víctimas, del
mismo modo que el goce del halcón no es más alto que el dolor de la golondrina
que apresa.
Nos han
dejado fuera. Y se imaginan a salvo. Pero quienes se creen como dioses, tarde o
temprano, habrán de caerse con pesar de su creencia. Lo mismo que el cometa que
se tuvo por estrella.
El “Nuevo
Orden Mundial” huele a almendras amargas.
Ricardo
García Nieto.
sábado, 29 de agosto de 2015
LO VOY A PAGAR CARO
Toda la vida intentando ser mejor para terminar como un
miserable europeo. Mi voto pone ahogados en el mar y alambradas sobre la
hierba. Mi voto compra naciones y planta el hambre en las tierras más fértiles.
Mi voto no tiene ni compasión ni grandeza. ¿Cuánta abominación he sufragado con
mis impuestos?
Lo voy a pagar caro. Ya lo estoy haciendo. Los monstruos que
nos gobiernan no vuelven a su ataúd cuando cierro los ojos.
Ricardo García Nieto.
jueves, 27 de agosto de 2015
LA ENCICLOPEDIA DE LO INVISIBLE
Nos sobreponemos y seguimos caminando. Y en el camino nos encontramos. Nuestras sombras aprenden las unas de las otras. Nuestras huellas imprimen la gran enciclopedia de lo invisible.
Creo que me he agotado, que poco me queda por decir. Podría
escribir, por ejemplo, que hemos acampado en nuestras
urgencias cotidianas, que tenemos demasiada prisa por no avanzar y que llegamos
tarde a lo que siempre nos ha estado esperando. Pero sería reiterarme. Podría escribir que las mentiras de un gobernante
democrático son como los fusiles de un dictador. Pero sería reiterarme. ¿La
vida eterna empieza por uno mismo? Me reiteraría. Creo que ya tenemos sobrada
información sobre el desplome que se avecina. Y sobre la necesaria revolución de
nuestro interior.
Es inútil
repetir lo que ya se sabe, recordar lo que no se olvida, señalar lo evidente.
La ceguera elegida es perversa.
No tenemos
un alma; somos un alma que tiene un cuerpo. Hacemos la gran enciclopedia de lo
invisible.
Ricardo
García Nieto.
lunes, 24 de agosto de 2015
TODO SE SOSTIENE MIENTRAS SE DERRUMBA
Los reyes dicen que representan a su nación, pero sólo hablan en
nombre de sus políticos.
Los políticos afirman que representan a su pueblo, pero sólo hablan en
nombre de sus partidos.
Los partidos se presentan como la llave de la democracia, pero actúan
como cerraduras de la democracia.
Los bancos te prestan dinero con intereses, pero eres tú quien se lo
presta sin interés cuando abres una cuenta.
Los especuladores aseguran que invierten en tu país, pero lo hacen en
bancos, partidos, reyes y políticos.
¿Dónde quedas tú?
Aún no lo sabes, pero eres un arma de construcción masiva.
No cargues con la cruz de una moneda. Ni le pongas la cara a ningún soberano. Nunca has tenido precio. Tu vida es la razón por la que el mundo gira. Cuando cierras los ojos, comienza el fin del mundo.
¿Dónde quedas tú?
Aún no lo sabes, pero eres un arma de construcción masiva.
No cargues con la cruz de una moneda. Ni le pongas la cara a ningún soberano. Nunca has tenido precio. Tu vida es la razón por la que el mundo gira. Cuando cierras los ojos, comienza el fin del mundo.
Todo se sostiene mientras se derrumba. Lo demás es aire e imaginación.
Ricardo García Nieto.
viernes, 21 de agosto de 2015
LA CAÍDA
Nuestras
neuronas imitan la partitura de los astros. Pero las palabras sólo significan
lo que quieren nuestros políticos. Y vivimos tan al día que no vemos la noche
que se cierne sobre nosotros.
Nuestro
sistema solar se mueve hacia el plano galáctico a más de nueve años luz por
segundo. Estamos viajando en el tiempo sin saberlo. Quién sabe si hacia el
"no tiempo".
Vivimos el desenlace de una novela que empezó hace millones
de años y sabemos muy bien quiénes son los villanos. Nos han mentido. Y hasta
nos ha parecido bien que lo hiciesen. Hemos aprendido muy deprisa a dejar de
respetarnos.
La música
del cielo se torna melancólica. El campo magnético de la Tierra tiene la forma
de una lágrima. Padecemos una epidemia de inconsciencia.
Ricardo
García Nieto.
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-¿Qué segunda fase?
-La guerra.
-¿Qué guerra?
-Cualquiera vale. Pero Irán podría ser el enemigo que todo lo justifique. Y cuando digo “todo” no me quedo corto. La incertidumbre y el miedo hará que los sucios rebaños no se atrevan ni a respirar.
-¿Y después qué?
-En la tercera fase, habrá un evento celeste.
-¿Qué evento?
-El que ha de suceder o el que, sencillamente, nos permita protagonizar nuestra tecnología. O ambas cosas a la vez. Da igual. La imaginación hará su trabajo y el hombre volverá de golpe al pertinente estadio infantil del que nunca debió salir, y se doblegará ante el líder o mesías que elijamos.
-¿Y si me decidiera a informar de vuestros planes a cuantos quieran escucharme?
-Hazlo. Pondrás tu granito de arena en el nuevo orden. Hemos ido cociendo lentamente a las masas. El cine, la televisión o las novelas de ciencia ficción han sido nuestro fuego. Cuando reveles estas cosas, te dirán que has visto muchas películas, que se te han reblandecido los sesos lo mismo que a Alonso Quijano al leer tantas novelas de caballerías. Serás un… ¿Cómo se dice ahora? ¡Ah, sí! ¡Un conspiranoico! Eso es, un conspiranoico…
-¿Por qué me cuentas todo esto?
-Necesitamos locos que digan la verdad.
-¿Para qué?
-Precisamente para que la verdad sea tomada por asunto de locos.
-Sinceramente, no me creo nada de lo que me has dicho.
-Perfecto. ¿No lo ves? En cualquier caso, habremos logrado nuestro objetivo.
-Malditos seáis.
-Siempre lo fuimos.
(En este punto, el narrador duda de sus recuerdos, se aleja del papel y la pluma, y decide prepararse una taza de té con la convicción de no volver al tema).
Ricardo García Nieto