lunes, 24 de noviembre de 2014

SOMOS ECOS


Somos ecos; pero no vienen de afuera.







Diecinueve poemas y una traducción, 
Ediciones Alfar, 2012.

domingo, 23 de noviembre de 2014

EL FUEGO

Hay una cerilla que debe ser encendida dentro de cada uno. Raspa la fibra más honda y produce un fuego que convierte a cada cual en portador de su luz. Ilumina a la par que se quema; vierte su verdad al tiempo que se extingue. Alumbra su propio camino. Y quizá el de otros. Se completa ardiendo, lo mismo que el sol, más allá de sí.
Quien se prende se deshabita. Coincido con Christian Bobin cuando escribió: “no sé si me gustaría vivir con alguien como yo. Creo que no. Gracias a Dios, no vivo conmigo.”
Lo esperanzador de una vida que se consume es cuando se consuma. Al final, la llama se separa de los cuerpos pero no se apaga. Flamea en lo invisible.

Ricardo García Nieto.



domingo, 16 de noviembre de 2014

HAY UNA ESTRELLA QUE CAE

Cada vez que piensas, estás tejiendo algo que puede sanarte o enfermarte. Los pensamientos son como plantas: las hay curativas y las hay venenosas. Urge tener muy claro que la mente no es el alma. Los guaraníes de Uruguay decían que el alma es el sol que está adentro. Me fascina esta metáfora. Creo que somos como estrellas errantes de cuerpo en cuerpo. Lo triste son las estrellas que caen. En las oligarquías de hoy, por ejemplo, se impone una visión del mundo para que el individuo no deje de moverse ni física ni mentalmente. El mensaje subliminal es obvio: “olvídate de ti mismo para ser otro”. O lo que es lo mismo: “compite, obedece y muérete”.
Ese sol interior es, entonces, como una estrella que cae. Una oportunidad perdida en el ancho páramo de la eternidad.
Hay que estar atentos: aquello que no vemos en política es lo que va a condicionar nuestras vidas; aquello que no vemos dentro de nosotros es lo que puede redimirnos.
Sé que en este mismo instante hay una estrella que cae. Pero me fijo en algo que también dijeron los guaraníes cuando vieron por primera vez el papel:
-Es la piel de Dios.
-¿Por qué?
-Porque podemos enviar mensajes con él.
Jamás hemos dispuesto de tantos medios para enviar mensajes. Jamás hemos sido tan necesarios para que las estrellas no pierdan su rumbo.


Ricardo García Nieto.

lunes, 10 de noviembre de 2014

NO SÉ ADÓNDE VOY

No sé adónde voy; pero voy. Y ya no tengo prisa. Oigo el zumbido de las avispas y el discurso de los políticos. De cuando en cuando, alguna de estas especies te pica y sientes el minúsculo aguijón de la realidad: el dolor como un cuento, la ira como un resorte, la tristeza como un traje a tu medida.
Poner la televisión es una forma de desahuciar tu corazón. Cualquiera diría que Dios ha torcido su mirada para no ver su propia creación. Podemos hacer lo mismo. O ver donde nada se ve.
Escribo como si me diera un paseo. No hay forma de escapar de la soledad o la enfermedad. Pero puedes evadirte contemplando el afán de los insectos, el coqueteo de los gatos o el disimulo sin fin de un buen roble. Cualquier encuentro es una oportunidad para hablar con un ángel. No tuercen su mirada hacia ningún teléfono móvil.
No sé adónde voy. Pero voy. Sin tener que salir de esta cuartilla.


Ricardo García Nieto.

lunes, 3 de noviembre de 2014

ALGO SOBRE EL OLVIDO


El olvido es un enterrador al servicio de la necesidad. Ella le señala los cadáveres que han de sepultarse: afrentas, amores, fracasos, odios… Todos en el cementerio de nuestra conciencia bajo una lápida sin nombre.
Pareciera que el olvido nunca está de vacaciones para que no se nos quiebre definitivamente el espíritu.

Sin embargo, este gran enterrador de la historia personal suele fracasar en las fosas de la vida social, del organismo colectivo. Lo que parece enterrado sale a la superficie el día menos pensado. Un pueblo puede soportarlo todo; pero tarde o temprano exigirá justicia. De ahí que las transiciones de un régimen político a otro sean como paréntesis tras los que se purga la deshumanización por vía judicial o revolucionaria. Quienes se creen impunes no consiguen que el olvido haga su trabajo, simplemente distraen a la masa. Fueron tan estúpidos que se comieron el poder otorgado y vivieron en una satisfacción que aparentemente parecía perpetua.

En un plano más elevado, Borges escribió:

“Sólo una cosa no hay. Es el olvido.
Dios que salva el metal salva la escoria
y cifra en su profética memoria
las lunas que serán y las que han sido.”

Puede que nuestra parte divina sea capaz de recordarlo todo tras la muerte. ¡Quién sabe! Quizá, como en una película, venga a nuestra memoria cada detalle de nuestras vidas y salgan de nuestros sepulcros personales los traumas escondidos y comprendamos el porqué de aquellos complejos, depresiones, adicciones o frenesíes. Vaya, vaya… Fue por aquello… ¿Ha de ser así nuestro juicio final, el infierno o paraíso que nos merecemos?
No lo sabremos hasta que llegue esa hora.

Mientras tanto, los corruptos desfilan en los medios de comunicación. El olvido les puso una zancadilla. Son como hormigas en busca de su propia salvación.


Ricardo García Nieto.





sábado, 18 de octubre de 2014

EL EFECTO BELLARMINO

Durante el juicio a Galileo, el Cardenal Bellarmino advirtió: afirmar que la Tierra da vueltas alrededor del Sol es tan falso como decir que Jesús no nació de una virgen.
Este modo de reflexión ha llegado hasta nuestros días en política.  Hoy, desde la nueva teología del dinero, Bellarmino diría: afirmar que el estado del bienestar es sostenible es tan falso como decir que las naciones pueden recuperar su autonomía financiera.
Se trata de argumentos basados en la creencia, no en la razón: “es lo que hay; no puede ser de otra manera”. Se nos dice que se nos ha salvado y se nos conduce a una nueva y necesaria calamidad. Y tal creencia ha arraigado tanto en nuestro interior que vemos cotidianamente el abuso, la injusticia o el robo y nos parece lo más normal del mundo.
No voy a enumerar aquí ni la cantidad ni magnitud de los desastres provocados por nuestros pastores políticos. Lo que me interesa es la acomodación de la masa al castigo. Se nos ha adiestrado para vivir como si nada hubiera pasado. Los individuos se han convertido en espejos: se miran y se reflejan desde el sometimiento a la frivolidad de unos pocos.
-Uy, pero si tú estás peor que yo.
-¡Que le vamos a hacer! Es lo que hay –se dicen-; no puede ser de otra manera.
Y vuelven a sus afanes lo mismo que la rana a su charca o los gatos a sus ratones.
Asentada en la creencia, la gente se acostumbra a vivir de milagro y termina discutiendo sobre los servicios mínimos de ángeles, santos o espíritus benefactores. Los políticos lo saben muy bien y tienden a aparecerse como vírgenes en un descampado para ofrecernos alguna golosina electoral. Y la tomamos.
El siglo XXI está vaciando de valores y razones a los seres humanos. ¿Resistirá en nosotros la sed de justicia?
Me parece que somos demasiado listos para ser inteligentes.



Ricardo García Nieto.

viernes, 10 de octubre de 2014

ÉBOLA, PERO EN SUS ALMAS



Quienes culpan a Teresa Romero de que el Ébola entrara en su cuerpo también tienen el Ébola, pero en sus almas.
Arriesgó su vida por otras vidas. Pertenece a ese grupo de seres humanos que son imprescindibles. Y ahora, contagiada, aislada y sin poder defenderse, la criminalizan.
El último parapeto de los miserables morales es el enfermo cuando no el cadáver.

Ricardo García Nieto







lunes, 29 de septiembre de 2014

SALIR DEL TIEMPO TERRESTRE

El tiempo pudiera no ser más que la apariencia de un permanente movimiento, la ilusión de unas mutaciones periódicas.
Salir del tiempo terrestre sería abandonar un teatro de cuerpos que van envejeciendo y en el que los cambios sociales son superficiales: siempre mandaron los mismos.
Para huir de la podredumbre hay que asemejarse a lo eterno. Y en esto la muerte iguala a todos los seres humanos.
Entretanto, la pulga se disfraza de león para parecerse al depredador perfecto. Y la presa ideal no es otra cosa que una glotona de miedos y tristezas.
Nos han enseñado a hacernos trampas para no vivir en plenitud. Los profesores del miedo siguen siendo quienes vendieron su alma por una palmadita en la espalda.
Plotino decía que el alma puede separarse del cuerpo concentrándose en sí misma. Nunca lo conseguí. Ni albergo la esperanza de lograrlo en vida. Pero sé que en mi tránsito al más allá se producirá ese milagro.
Bendigo a quienes, de corazón, me deseen una buena muerte, un irme a mi hora y con conciencia, un conocerme, por fin, más allá del aspecto, las ideas o las emociones que me sujetan al mundo.
De momento, escribo.

Mi sombra juega conmigo
a perder el equilibrio,
a volcarse en los manteles
y las hojas de los libros.
Anochece en la cuartilla
y busco su precipicio,
por donde ruedan las rimas
asonantes del suicidio.
He de vivir otro día
y otra vida y otro ciclo
para que juegue a perder
mi sombra siempre conmigo.


Ricardo García Nieto

CUANDO UN PAÍS ASÍ




Cuando un país cansado, calladamente ardiendo,
se mira en el espejo de unos pocos políticos
y se cree que es más digno, ferozmente más bueno,
legislando en caliente para echar a los mismos,
los míseros de siempre,
cuando un país así, alegremente enfermo,
amontona con mimo unos cuantos escrúpulos
para prenderles fuego y sentirse correcto,
correcto hasta zafarse de su pulso,
de su antigua adicción a lo hermoso y lo justo,
cuando un país así de oscuro y sonriente
hace suyas las leyes,
las leyes de la usura, y salta y se contenta
como si fuese un perro adiestrado en la pena,
un esclavo feliz cuyos músculos ladran,
cuando un país faldero se queda sin su falda,
se duerme y no despierta.
Vislumbras su destino y cómo se le escapa.


Ricardo García Nieto

sábado, 27 de septiembre de 2014

RECORDAR LO QUE NOS MERECEMOS

En el libro décimo de “La república”, Platón advierte que elegimos, antes de nacer, el modo de vida que vamos a tener en nuestro periplo por el mundo. Así se expresaba la virgen Láquesis, hija de la Necesidad: “Almas pasajeras, vais a empezar nueva carrera y entrar en un cuerpo mortal. No se os escogerá una condición determinada; cada una de vosotras escogerá la suya… Cada una es responsable de su elección”.
Quienes aspiran a recordar lo que merecen, tal vez debieran tener en cuenta lo que eligieron. Y no sólo antes de nacer, sino a cada instante.
Entendiendo bien el texto, no se niega la libertad del individuo. El determinismo se limitaría a un género de vida, un escenario en el que movernos, y no a cada acontecimiento que padecemos, pues como en el mismo libro se señala: “convencidos de que nuestra alma es inmortal y de que por su naturaleza es capaz de todos los bienes como de todos los males, seguiremos siempre por el camino que lleva a lo alto”. Y ese camino no es otro que el de hacer lo justo y lo bueno. Tengo el convencimiento de que al equivocarnos, al salirnos de ese camino, nos viene el sufrimiento, que no es otra cosa que una manera de aprender. Quizá la única manera.
Aunque vivamos en el país del caiga quien caiga, lo que merecemos no es aprovechar la oportunidad a cualquier precio, no es arrancarse los escrúpulos del corazón y generar dolor, romper familias, empujar a la miseria a cuantos se interpongan en nuestra ambición personal… Yo, que me he equivocado tantas veces, creo que lo mejor que nos merecemos es actuar con honradez.
En este mismo diálogo platónico, podemos leer: “Laquesis dio a cada alma un genio (daímon) para que le sirviese de guardián en su vida mortal y le ayudase a cumplir su destino”. Este daímon pasó a la tradición cristiana como “ángel de la guarda”.
Puede que el problema de nuestro tiempo sea que hablamos demasiado con los fantasmas de nuestra imaginación en vez de hacerlo con el ángel que debería acompañarnos. Puede que nos creamos en posesión de la verdad cuando sólo tenemos expectativas egoístas. Da igual. Al final, nos veremos abocados a nuestro destino por mucho que nos duela. Desde antes de nacer o en cualquier momento de nuestra existencia.

Recordamos lo que hemos olvidado cuando es preciso, de la misma manera que la ballena sube a la superficie del mar para respirar.
Tomamos aire para renacer y encontrarnos con nuestra sagrada forma de estar vivos.
Todos los días resucitamos.


Ricardo García Nieto

lunes, 22 de septiembre de 2014

EL REGRESO

El búho dijo adiós, voló unos meses hacia atrás en el tiempo y descubrió que era dichoso allí donde creía no serlo. Lo mismo le sucedió al hombre que separó de la muerte todo cuanto miraba.
Las aves migratorias, las manadas de antílopes, las tortugas, los cachalotes… Regresan a casa tras una larga travesía. Quizá remontan el tiempo sin saberlo.
Quienes consideran su vida un viaje sin retorno se adentran en un callejón sin salida.


Ricardo García Nieto

sábado, 6 de septiembre de 2014

VENCIDOS

Vivo en un mundo donde Dios deja de respirar de vez en cuando. En tales ocasiones, los indolentes se asoman por televisiones y periódicos para hablarnos con fraudulenta sabiduría. Se niegan a soltar esa presa que somos todos nosotros.
Como es adentro es afuera. Y la ceguera colectiva no es más que un eco de la personal. Escribo para hacer una grieta por donde atisbar un mundo mejor. Pero es inútil. Mis ojos han aprendido demasiado tarde lo que jamás querrían ver.
El hombre eterno ha sido vencido por el consumidor de emociones y objetos.



Ricardo García Nieto

jueves, 21 de agosto de 2014

DONDE NO HAY NADIE

Hay muchos meses de retraso entre la libertad otorgada (lo que creemos elegir) y la planificación psicológica (lo que se nos ha condicionado a hacer). Para eso están los estrategas de los gobiernos (dos partidos que se alternan) y los medios de comunicación de masas. Todos en una obra de ingeniería social.

Antonio Blay decía: “Incluso cuando estamos pensando del modo más racional no nos damos cuenta de que las ideas que estamos manejando no son nuestras, sino que la mayoría de las veces nos estamos apoyando en ideas de otros.” Para Blay, lo que hacemos es mezclar ideas ajenas con propias, poniendo al final la patente de propiedad.

En este sentido, cualquier tertulia televisiva, cualquier soflama de un periodista a sueldo o mitin político es un bufé libre de ideas puestas a disposición de nuestro inconsciente. ¿Estás dispuesto a creerte que estaban en tu naturaleza?
Sólo una labor introspectiva en nuestro psiquismo puede dar con lo verdaderamente nuestro. El otro, el inquilino olvidado de nuestro interior, sabe más que nosotros. Y aguarda el encuentro desde siempre.

José Lezama Lima le replicó al padre Ángel Gaztelu:
—De acuerdo, de acuerdo. Hay infierno. Pero he aquí lo que sucede: ¡está deshabitado! No hay nadie en el infierno y quizá nunca ha habido nadie.

Sin pretenderlo, Lezama dio con la más terrible definición de infierno: un lugar donde no hay nadie… Ni siquiera el viajero de tu interior.



Ricardo García Nieto

PARA ADIESTRAR AL HOMBRE

La gloria es un lugar apolillado.
Y hacerse de notar, lo más ficticio.
En el poder jamás existe el prójimo.
Y en la abundancia siempre hay escasez
de entendimiento y alma.

Para adiestrar al hombre,
sólo hay que darle el pan de su neurosis.
Verá lo que no existe, soñará
con la gloria, el poder y la abundancia.



Ricardo García Nieto

LA ÚLTIMA CONVERSACIÓN

Intento evadirme e imagino la última conversación de un capitán antes de que su barco (cualquiera me vale) se rompa contra un arrecife y se vaya a pique. Digamos que había ordenado un cambio de rumbo y se había quedado mirando, desde el puente, la negrura del mar, como si la leyera:

-¿Se encuentra bien, señor? –preguntó el segundo de a bordo.
-Ojalá todo fuera tan fácil como hacer su pregunta o responderla.
-Sabe que me tiene para lo que precise –aseveró el segundo.
-¡Qué fácil sería! –exclamó el capitán.
-¿El qué, señor?
-Resolver la vida de una forma limpia y rápida –abrió el guardapolvos de su reloj de bolsillo y miró una foto de mujer que había en su interior-… Ponerse en la trayectoria de una bala destinada a quien más ames, dejar que te atraviesen el corazón en un golpe de fortuna.
El timonel concluyó la maniobra, tres cuartos a estribor, y la tripulación subió y bajó por todos los palos largando trapo. Un viento suave fue hinchando las velas.
-Pero hay que persistir –continuó el capitán-. Aguantar.
-Necesita descanso, señor, permítame aconsejarle que...
-Guárdese sus consejos.

La secuencia siguiente puede ser intuida por cualquiera.
Pero nuestro personaje podría ser el paciente de un psiquiátrico, jugando con la maqueta de un bergantín; un estadista o cualquier hombre de rebaño soñando antes de levantarse, lavarse el cerebro y sonreír ante el espejo para creerse feliz.



Ricardo García Nieto