martes, 30 de diciembre de 2014

LA DISYUNTIVA DEL BALCÓN



Cuando Poncio Pilatos se quedó a solas con Jesús, se acercó al balcón y dijo:
-Quieren tu muerte. Y la quieren ya.
La multitud comenzaba a agolparse frente a la fachada del palacio.
-Y no lo voy a poder evitar –prosiguió- a no ser que me dejes ayudarte, profeta.
-No está en tu mano –respondió-. Ni siquiera en las mías.
-¿De quién depende, entonces, tu vida? –gritó-. ¿Es que no lo entiendes? Ni Herodes ni Caifás van a ayudarte. Esas serpientes quieren deshacerte de ti. Y me han tendido una trampa para que sea yo el brazo que te ejecute.
-Haz lo que tengas que hacer.
Pilatos se asomó al balcón y la multitud calló, sorprendida, como si acabase de ver a un monstruo. Volvió al salón y caminó de un lado a otro, acariciándose el pómulo con la yema de un dedo.
-No tengo nada contra ti, profeta, tus manos están limpias de sangre, no has vulnerado ninguna ley romana; sólo eres un miserable y altivo loco –volvió a acariciarse el pómulo-… Es más, tus prédicas absurdas sobre amar al enemigo me hubieran sido útiles en este desierto de hienas rebeldes. Y aún podrían serlo… Sal ahí –señaló el balcón- y retráctate, vociférale a la chusma que no eres el rey de los judíos, sino el de la paz, el amor, qué sé yo, suéltales una de esas frases enigmáticas tuyas que nadie entiende, y diles que te vas de Galilea –se movía con ansiedad, haciendo círculos alrededor del reo, como si describiera una órbita sobre un planeta-. Estoy dispuesto a sacarte de aquí, a darte mi plata para que empieces en otro lugar, a que te escolten mis soldados, a lo que sea con tal de no doblar mi rodilla ante Caifás… Dame tiempo para que mueva mis hilos… Y vuelve dentro de unos meses con tu doctrina sobre poner la otra mejilla, con tu ejército de enfermos, putas y tullidos. Salvarás tu vida y apaciguaré Judea.
-No soy un político –replicó.
-¡Lo eres, iluso! –gritó el prefecto-. Lo es tu dios único y tus harapos; lo son mis dioses y mis estandartes. ¡Yo lo soy! ¿Quién te crees que sube los impuestos, quién el que somete a los pueblos, quién el que usa la espada y arroja cuerpos a las mazmorras, quién el que te hace creer que el mundo es así o de otra manera, el que te lleva y te trae, el que decide que las cosas son como son? Tienes que elegir: o sales a este balcón y sigues haciendo política con tu vida o te crucifico y otros serán los que hagan política con tu muerte.
-¿Ves el futuro? ¿Quién es más profeta de los dos?
-Veo las leyes de la naturaleza de los hombres. Veo la oportunidad y el poder. Veo lo necesario. Así somos los romanos. Así es el Imperio.
-Desventurados los que no ambicionáis la verdad que está más allá de la política.
-No me vengas con más estupideces. ¿Sales o no?
-Soy más libre que tú. Soy el que se escucha. Los políticos sois esclavos de vuestro poder.
-Al contrario, cadáver, somos libres porque decidimos por vosotros.
-Un niño embebido en sus juegos –replicó Jesús- es más fuerte que un imperio.
-Te va a doler, predicador, mucho más de lo que imaginas. Y créeme que lo siento.
El prefecto de Judea llamó a Longinos, su tribuno, se echó en su triclinio a beber de una copa, y los acontecimientos se precipitaron lo mismo que el vino en su garganta.

Ricardo García Nieto

viernes, 26 de diciembre de 2014

EL ECLIPSE VENCIDO

Las figuras crecen con la distancia. Cuando se acercan, se hacen más pequeñas.
De lejos, se las idealiza. Proyectamos sobre ellas nuestras propias almas: lo mejor que tenemos.
Muertos y exiliados nos sirven como pantallas sobre las que arrojar nuestra película. Seres lejanos a los que sólo se puede llegar por ficción.
Es lo que nos pasa cuando nos hemos alejado de quienes fuimos.
Reconstruirnos es lo mismo que rescatarnos.
Sobre todo de esas fuerzas que jamás controlaremos.
¿Sabía la reina de Saba que era un instrumento? ¿Lo supo el héroe que venció al dragón?  ¿Hasta qué punto fue consciente de su destino el príncipe, el mago o el mendigo? ¿Enteramente conoció las consecuencias de sus actos quien fuera crucificado por voluntad de su padre?
Perdimos la sabiduría precisamente para encontrarla. El conocimiento nos ha llevado a la ignorancia de los sapos. Hemos de volver al origen, a la inocencia de las golondrinas.
Como sociedad y como individuos, hemos abierto ventanas que debemos cerrar. Ese es el deseo. El anhelo primordial que debiera acompañarnos en el nuevo año.
La larga noche ha de quedarse reducida a la sombra que se agarra a nuestros tobillos. No la perdamos de vista. Es nuestro vencido eclipse.

Ricardo García Nieto

miércoles, 26 de noviembre de 2014

CÉLULAS

¿Qué piensa un gobernante totalitario cuando empobrece a su pueblo? Puede que algo así:

“¡Qué insensatez! ¿Por qué voy a sentirme culpable de de los suicidados, parados y desahuciados por la crisis económica? Cada hombre es una célula del organismo del Estado. Y hay células que tienen que morir. Si este despacho ardiera y tuviéramos que salir corriendo, ¿qué ocurriría con nuestros cuerpos? Nuestras glándulas suprarrenales llenarían de adrenalina la sangre y nuestros músculos se contraerían más intensa y rápidamente: morirían millones de células, morirían millones de mínimas vidas. Serían el precio a pagar por no terminar asfixiados por el humo o quemados por el fuego. Todo estaría dentro de un orden natural. ¿Sentiríamos remordimientos de conciencia por las células muertas en nuestro intento por sobrevivir? ¿Seríamos culpables de un exterminio celular?”

Escribí este texto hace doce años, intentando mostrar la psicopatía del pensamiento nazi. Sólo le he cambiado las dos primeras líneas. Y me asombra lo verosímil que resultaría en la mente de quienes hoy sumen en la pobreza a su pueblo para salvar las cifras macroeconómicas.

Cuando la economía –suelo insistir en ello- se convierte en teología, se impone una forma de pensar y de vivir desde antes de que se nace hasta después de que se muere. Como en cualquier religión.

Ricardo García Nieto.

lunes, 24 de noviembre de 2014

SOMOS ECOS


Somos ecos; pero no vienen de afuera.







Diecinueve poemas y una traducción, 
Ediciones Alfar, 2012.

domingo, 23 de noviembre de 2014

EL FUEGO

Hay una cerilla que debe ser encendida dentro de cada uno. Raspa la fibra más honda y produce un fuego que convierte a cada cual en portador de su luz. Ilumina a la par que se quema; vierte su verdad al tiempo que se extingue. Alumbra su propio camino. Y quizá el de otros. Se completa ardiendo, lo mismo que el sol, más allá de sí.
Quien se prende se deshabita. Coincido con Christian Bobin cuando escribió: “no sé si me gustaría vivir con alguien como yo. Creo que no. Gracias a Dios, no vivo conmigo.”
Lo esperanzador de una vida que se consume es cuando se consuma. Al final, la llama se separa de los cuerpos pero no se apaga. Flamea en lo invisible.

Ricardo García Nieto.



domingo, 16 de noviembre de 2014

HAY UNA ESTRELLA QUE CAE

Cada vez que piensas, estás tejiendo algo que puede sanarte o enfermarte. Los pensamientos son como plantas: las hay curativas y las hay venenosas. Urge tener muy claro que la mente no es el alma. Los guaraníes de Uruguay decían que el alma es el sol que está adentro. Me fascina esta metáfora. Creo que somos como estrellas errantes de cuerpo en cuerpo. Lo triste son las estrellas que caen. En las oligarquías de hoy, por ejemplo, se impone una visión del mundo para que el individuo no deje de moverse ni física ni mentalmente. El mensaje subliminal es obvio: “olvídate de ti mismo para ser otro”. O lo que es lo mismo: “compite, obedece y muérete”.
Ese sol interior es, entonces, como una estrella que cae. Una oportunidad perdida en el ancho páramo de la eternidad.
Hay que estar atentos: aquello que no vemos en política es lo que va a condicionar nuestras vidas; aquello que no vemos dentro de nosotros es lo que puede redimirnos.
Sé que en este mismo instante hay una estrella que cae. Pero me fijo en algo que también dijeron los guaraníes cuando vieron por primera vez el papel:
-Es la piel de Dios.
-¿Por qué?
-Porque podemos enviar mensajes con él.
Jamás hemos dispuesto de tantos medios para enviar mensajes. Jamás hemos sido tan necesarios para que las estrellas no pierdan su rumbo.


Ricardo García Nieto.

lunes, 10 de noviembre de 2014

NO SÉ ADÓNDE VOY

No sé adónde voy; pero voy. Y ya no tengo prisa. Oigo el zumbido de las avispas y el discurso de los políticos. De cuando en cuando, alguna de estas especies te pica y sientes el minúsculo aguijón de la realidad: el dolor como un cuento, la ira como un resorte, la tristeza como un traje a tu medida.
Poner la televisión es una forma de desahuciar tu corazón. Cualquiera diría que Dios ha torcido su mirada para no ver su propia creación. Podemos hacer lo mismo. O ver donde nada se ve.
Escribo como si me diera un paseo. No hay forma de escapar de la soledad o la enfermedad. Pero puedes evadirte contemplando el afán de los insectos, el coqueteo de los gatos o el disimulo sin fin de un buen roble. Cualquier encuentro es una oportunidad para hablar con un ángel. No tuercen su mirada hacia ningún teléfono móvil.
No sé adónde voy. Pero voy. Sin tener que salir de esta cuartilla.


Ricardo García Nieto.

lunes, 3 de noviembre de 2014

ALGO SOBRE EL OLVIDO


El olvido es un enterrador al servicio de la necesidad. Ella le señala los cadáveres que han de sepultarse: afrentas, amores, fracasos, odios… Todos en el cementerio de nuestra conciencia bajo una lápida sin nombre.
Pareciera que el olvido nunca está de vacaciones para que no se nos quiebre definitivamente el espíritu.

Sin embargo, este gran enterrador de la historia personal suele fracasar en las fosas de la vida social, del organismo colectivo. Lo que parece enterrado sale a la superficie el día menos pensado. Un pueblo puede soportarlo todo; pero tarde o temprano exigirá justicia. De ahí que las transiciones de un régimen político a otro sean como paréntesis tras los que se purga la deshumanización por vía judicial o revolucionaria. Quienes se creen impunes no consiguen que el olvido haga su trabajo, simplemente distraen a la masa. Fueron tan estúpidos que se comieron el poder otorgado y vivieron en una satisfacción que aparentemente parecía perpetua.

En un plano más elevado, Borges escribió:

“Sólo una cosa no hay. Es el olvido.
Dios que salva el metal salva la escoria
y cifra en su profética memoria
las lunas que serán y las que han sido.”

Puede que nuestra parte divina sea capaz de recordarlo todo tras la muerte. ¡Quién sabe! Quizá, como en una película, venga a nuestra memoria cada detalle de nuestras vidas y salgan de nuestros sepulcros personales los traumas escondidos y comprendamos el porqué de aquellos complejos, depresiones, adicciones o frenesíes. Vaya, vaya… Fue por aquello… ¿Ha de ser así nuestro juicio final, el infierno o paraíso que nos merecemos?
No lo sabremos hasta que llegue esa hora.

Mientras tanto, los corruptos desfilan en los medios de comunicación. El olvido les puso una zancadilla. Son como hormigas en busca de su propia salvación.


Ricardo García Nieto.





sábado, 18 de octubre de 2014

EL EFECTO BELLARMINO

Durante el juicio a Galileo, el Cardenal Bellarmino advirtió: afirmar que la Tierra da vueltas alrededor del Sol es tan falso como decir que Jesús no nació de una virgen.
Este modo de reflexión ha llegado hasta nuestros días en política.  Hoy, desde la nueva teología del dinero, Bellarmino diría: afirmar que el estado del bienestar es sostenible es tan falso como decir que las naciones pueden recuperar su autonomía financiera.
Se trata de argumentos basados en la creencia, no en la razón: “es lo que hay; no puede ser de otra manera”. Se nos dice que se nos ha salvado y se nos conduce a una nueva y necesaria calamidad. Y tal creencia ha arraigado tanto en nuestro interior que vemos cotidianamente el abuso, la injusticia o el robo y nos parece lo más normal del mundo.
No voy a enumerar aquí ni la cantidad ni magnitud de los desastres provocados por nuestros pastores políticos. Lo que me interesa es la acomodación de la masa al castigo. Se nos ha adiestrado para vivir como si nada hubiera pasado. Los individuos se han convertido en espejos: se miran y se reflejan desde el sometimiento a la frivolidad de unos pocos.
-Uy, pero si tú estás peor que yo.
-¡Que le vamos a hacer! Es lo que hay –se dicen-; no puede ser de otra manera.
Y vuelven a sus afanes lo mismo que la rana a su charca o los gatos a sus ratones.
Asentada en la creencia, la gente se acostumbra a vivir de milagro y termina discutiendo sobre los servicios mínimos de ángeles, santos o espíritus benefactores. Los políticos lo saben muy bien y tienden a aparecerse como vírgenes en un descampado para ofrecernos alguna golosina electoral. Y la tomamos.
El siglo XXI está vaciando de valores y razones a los seres humanos. ¿Resistirá en nosotros la sed de justicia?
Me parece que somos demasiado listos para ser inteligentes.



Ricardo García Nieto.

viernes, 10 de octubre de 2014

ÉBOLA, PERO EN SUS ALMAS



Quienes culpan a Teresa Romero de que el Ébola entrara en su cuerpo también tienen el Ébola, pero en sus almas.
Arriesgó su vida por otras vidas. Pertenece a ese grupo de seres humanos que son imprescindibles. Y ahora, contagiada, aislada y sin poder defenderse, la criminalizan.
El último parapeto de los miserables morales es el enfermo cuando no el cadáver.

Ricardo García Nieto







lunes, 29 de septiembre de 2014

SALIR DEL TIEMPO TERRESTRE

El tiempo pudiera no ser más que la apariencia de un permanente movimiento, la ilusión de unas mutaciones periódicas.
Salir del tiempo terrestre sería abandonar un teatro de cuerpos que van envejeciendo y en el que los cambios sociales son superficiales: siempre mandaron los mismos.
Para huir de la podredumbre hay que asemejarse a lo eterno. Y en esto la muerte iguala a todos los seres humanos.
Entretanto, la pulga se disfraza de león para parecerse al depredador perfecto. Y la presa ideal no es otra cosa que una glotona de miedos y tristezas.
Nos han enseñado a hacernos trampas para no vivir en plenitud. Los profesores del miedo siguen siendo quienes vendieron su alma por una palmadita en la espalda.
Plotino decía que el alma puede separarse del cuerpo concentrándose en sí misma. Nunca lo conseguí. Ni albergo la esperanza de lograrlo en vida. Pero sé que en mi tránsito al más allá se producirá ese milagro.
Bendigo a quienes, de corazón, me deseen una buena muerte, un irme a mi hora y con conciencia, un conocerme, por fin, más allá del aspecto, las ideas o las emociones que me sujetan al mundo.
De momento, escribo.

Mi sombra juega conmigo
a perder el equilibrio,
a volcarse en los manteles
y las hojas de los libros.
Anochece en la cuartilla
y busco su precipicio,
por donde ruedan las rimas
asonantes del suicidio.
He de vivir otro día
y otra vida y otro ciclo
para que juegue a perder
mi sombra siempre conmigo.


Ricardo García Nieto

CUANDO UN PAÍS ASÍ




Cuando un país cansado, calladamente ardiendo,
se mira en el espejo de unos pocos políticos
y se cree que es más digno, ferozmente más bueno,
legislando en caliente para echar a los mismos,
los míseros de siempre,
cuando un país así, alegremente enfermo,
amontona con mimo unos cuantos escrúpulos
para prenderles fuego y sentirse correcto,
correcto hasta zafarse de su pulso,
de su antigua adicción a lo hermoso y lo justo,
cuando un país así de oscuro y sonriente
hace suyas las leyes,
las leyes de la usura, y salta y se contenta
como si fuese un perro adiestrado en la pena,
un esclavo feliz cuyos músculos ladran,
cuando un país faldero se queda sin su falda,
se duerme y no despierta.
Vislumbras su destino y cómo se le escapa.


Ricardo García Nieto

sábado, 27 de septiembre de 2014

RECORDAR LO QUE NOS MERECEMOS

En el libro décimo de “La república”, Platón advierte que elegimos, antes de nacer, el modo de vida que vamos a tener en nuestro periplo por el mundo. Así se expresaba la virgen Láquesis, hija de la Necesidad: “Almas pasajeras, vais a empezar nueva carrera y entrar en un cuerpo mortal. No se os escogerá una condición determinada; cada una de vosotras escogerá la suya… Cada una es responsable de su elección”.
Quienes aspiran a recordar lo que merecen, tal vez debieran tener en cuenta lo que eligieron. Y no sólo antes de nacer, sino a cada instante.
Entendiendo bien el texto, no se niega la libertad del individuo. El determinismo se limitaría a un género de vida, un escenario en el que movernos, y no a cada acontecimiento que padecemos, pues como en el mismo libro se señala: “convencidos de que nuestra alma es inmortal y de que por su naturaleza es capaz de todos los bienes como de todos los males, seguiremos siempre por el camino que lleva a lo alto”. Y ese camino no es otro que el de hacer lo justo y lo bueno. Tengo el convencimiento de que al equivocarnos, al salirnos de ese camino, nos viene el sufrimiento, que no es otra cosa que una manera de aprender. Quizá la única manera.
Aunque vivamos en el país del caiga quien caiga, lo que merecemos no es aprovechar la oportunidad a cualquier precio, no es arrancarse los escrúpulos del corazón y generar dolor, romper familias, empujar a la miseria a cuantos se interpongan en nuestra ambición personal… Yo, que me he equivocado tantas veces, creo que lo mejor que nos merecemos es actuar con honradez.
En este mismo diálogo platónico, podemos leer: “Laquesis dio a cada alma un genio (daímon) para que le sirviese de guardián en su vida mortal y le ayudase a cumplir su destino”. Este daímon pasó a la tradición cristiana como “ángel de la guarda”.
Puede que el problema de nuestro tiempo sea que hablamos demasiado con los fantasmas de nuestra imaginación en vez de hacerlo con el ángel que debería acompañarnos. Puede que nos creamos en posesión de la verdad cuando sólo tenemos expectativas egoístas. Da igual. Al final, nos veremos abocados a nuestro destino por mucho que nos duela. Desde antes de nacer o en cualquier momento de nuestra existencia.

Recordamos lo que hemos olvidado cuando es preciso, de la misma manera que la ballena sube a la superficie del mar para respirar.
Tomamos aire para renacer y encontrarnos con nuestra sagrada forma de estar vivos.
Todos los días resucitamos.


Ricardo García Nieto

lunes, 22 de septiembre de 2014

EL REGRESO

El búho dijo adiós, voló unos meses hacia atrás en el tiempo y descubrió que era dichoso allí donde creía no serlo. Lo mismo le sucedió al hombre que separó de la muerte todo cuanto miraba.
Las aves migratorias, las manadas de antílopes, las tortugas, los cachalotes… Regresan a casa tras una larga travesía. Quizá remontan el tiempo sin saberlo.
Quienes consideran su vida un viaje sin retorno se adentran en un callejón sin salida.


Ricardo García Nieto

sábado, 6 de septiembre de 2014

VENCIDOS

Vivo en un mundo donde Dios deja de respirar de vez en cuando. En tales ocasiones, los indolentes se asoman por televisiones y periódicos para hablarnos con fraudulenta sabiduría. Se niegan a soltar esa presa que somos todos nosotros.
Como es adentro es afuera. Y la ceguera colectiva no es más que un eco de la personal. Escribo para hacer una grieta por donde atisbar un mundo mejor. Pero es inútil. Mis ojos han aprendido demasiado tarde lo que jamás querrían ver.
El hombre eterno ha sido vencido por el consumidor de emociones y objetos.



Ricardo García Nieto