miércoles, 23 de octubre de 2013

CUANDO SEA TU ENEMIGO

Cuando sea tu enemigo, te desposeeré de ti. Te haré trabajar hasta que estés a las puertas del más allá, y te veré morir con la tristeza de saber que los tuyos no podrán sobrevivir sin tu trabajo o pensión.
Cuando sea tu enemigo, te excitaré con emociones tan fuertes como para nublar tu conciencia, tu razón, tu yo más superior. Y me aseguraré de que siempre te habite el vacío, la sensación de que algo no se cumple.
Cuando sea tu enemigo, el forense de tu sombra, haré que te avergüences perennemente para que nunca puedas levantar la mirada. Te culparé por mis errores y te amenazaré con lo que más temo.
Cuando sea tu enemigo, te hipotecaré de por vida, te venderé mis ansiolíticos y antidepresivos, te privatizaré el sol y el viento, y te haré pagar los impuestos suficientes para sostener mi tren de vida hasta mi cuarta generación.
Cuando sea tu enemigo, haré que el infierno te siga con las hambrunas, las guerras y la destrucción que yo mismo sembraré a tu alrededor.
Cuando sea tu enemigo, no lo sabrás. Lo mismo que ahora.


Ricardo García Nieto

domingo, 13 de octubre de 2013

LA NECESIDAD DE UN INFIERNO

Competir: contender entre sí. Competencia: disputa entre o dos o más sobre algo. Los medios de comunicación repiten, en boca de nuestros gobernantes, que hemos de ser más competitivos. Y las leyes se cambian con esa finalidad. Es el empeño globalizado de las corporaciones que gobiernan el mundo y sus políticos.
Ganan muy pocos; pierden todos.
Competir es la forma de anular al otro mientras te anulas tú. De incapacitarlo mientras te incapacitas. En lo más humano.
El reino del espíritu está lleno de perdedores. Me caen muy bien: comparten, tienen historias que contar, son conscientes del olor de una manzana o del ajetreo inexorable de la hormiga. Y sonríen como diciendo: no somos hormigas ni manzanas. Bienaventurados los que se dejan ganar porque no son devorados, porque son los más libres de entre los hombres. Y, sin pretenderlo, llegan más lejos.
Intento no ser competitivo, por mucho que me lo imponga mi presidente del gobierno o sus ministros. A estas alturas de mi vida, cincuenta años, no estoy dispuesto a ver adversarios ni en mi ocio ni en su contrario. Y mucho menos en la puerta de los grandes almacenes el día de las rebajas. No, señores míos, no voy a pasar por encima de nadie. Es más, voy a procurar que me superen los que agónicamente y con la lengua fuera vayan detrás de mí. Ya han perdido demasiado tiempo y energía, demasiada vida en vuestra ilusoria carrera.
Los que manejan el cotarro no salvarán al tercer mundo de su infierno. Lo necesitan. El infierno es la más rentable fuente de recursos naturales y humanos. Pero lo precisan por algo más: como referente. Mientras nos conducen a él, lo señalan con el dedo y nos dicen: si no queréis veros así, competid, producid y no protestéis.
El infierno globalizado hará que las acciones bursátiles toquen el cielo mientras el ser humano, reducido al papel de pobre diablo, competirá y competirá hasta el final de sus días.
Recuerdo al púgil que peleaba con su propia sombra. Soñaba con ella en su lecho de muerte.
Recuerdo al niño que fui un día. El otro era yo mismo. Hasta que me enseñaron a competir.


Ricardo García Nieto 

martes, 8 de octubre de 2013

VIENE EL LOBO

Viene el lobo. Es hora de aprender a aullar. La luna llena será el desagüe de nuestras emociones. Viene el lobo. En sus fauces abiertas veremos nuestros excesivos bostezos. Viene el lobo. El arquetipo de todos los lobos. El rayo de sombra, el océano de sombra, el merodeador eterno.
Viene el lobo sin que hayamos sospechado que vamos en su interior, que le damos forma, vigor, sustancia, que lo hacemos a cada paso.
Viene el lobo, esta vez sí, cuando más desprevenidos estábamos.
Somos el depredador y la presa. Apenas unos trazos de sangre y nieve bajo las eléctricas migraciones del cielo.
Guardemos agua y memoricemos los versos de nuestros poetas favoritos. Nunca nos faltará un espejo y un rastro en el que reconocernos.


Ricardo García Nieto

lunes, 7 de octubre de 2013

PUNTO Y FINAL

El sexo es una forma de hablar en silencio, lo mismo que los pájaros hablan con el aire o el anciano con el mar frente al que se sienta. El ser humano no nació para la oratoria ni para el fingimiento. La transparencia de las almas nada tiene que ver con la de los escaparates.
La gravedad nos acerca. Las expectativas nos separan.
Oigo música en los labios que nada saben decir. Si mi corazón fuese honesto, terminaría en el próximo punto final.


Ricardo García Nieto

domingo, 6 de octubre de 2013

NO ESTOY AQUÍ

No estoy aquí. Nunca lo estuve. Mi rostro es la escafandra que me dieron. Mi cuerpo, un alargado pie de página. Del fondo de mi sombra viene el eco. Te escribo.
Estamos siendo sometidos. Nos indignamos. Pero esa fuente de energía debe ser dosificada. No la malgastes por tu propio mal. Que fluya como los movimientos de una partida de ajedrez. Empieza a ser libre. No dependas, salvo de quien ames. No le des tu corazón a los profetas del dinero y la política. Es tu elección. Arroja de tus hombros la culpa de quienes te han conducido hasta aquí. Sé firme sin furia. Implacable sin sufrimiento. Tenaz sin dolor. Sé libre por mucho que no quieran. Tu salvación individual será la de todos. Y hay muchos modos de hacerlo.
He sacado mi rabia con los años. Ella es como un niño maltratado. No hay culpables. Miro a ese niño y lo convenzo. No cometerá mis errores.


Ricardo García Nieto

sábado, 21 de septiembre de 2013

LA CRISIS ES UN CUENTO

La crisis es la mentira con la que te van a quitar tus derechos por tu bien.
La crisis es la mentira con la que te van a empobrecer por tu bien.
La crisis es el cuento con el que se duerme a los adultos como si fueran niños. Los cuentos infantiles suelen ser los mejores relatos de terror.
En la infancia nos dormimos con cuentos. En la juventud nos rebelamos contra ellos. Y en la madurez alcanzamos el equilibrio.
Para madurar hay que rebelarse antes.
Nuestra sociedad se esconde debajo de sus sábanas.


Ricardo García Nieto

martes, 10 de septiembre de 2013

FORCEJEANDO

La primera vez que supe una verdad, sentí que el mundo me era hostil.
La segunda vez, sospeché de quienes me rodeaban.
La tercera vez, dudé de mí mismo.
Ahora que soy consciente de que la mentira ha sido el alimento con el que se nos ha saciado desde niños, forcejeo con cuantos demonios me encuentro. Forcejeo. Como si bailara con ellos.


Ricardo García Nieto

lunes, 26 de agosto de 2013

EL HACEDOR DE BUCLES

Me moriré a mi hora, sin querer parecerme a nadie ya, sin tener que rendirme a nadie ya, sin someter a nadie ya. Me moriré a mi hora y dejaré cosas pendientes, lo sé. Nunca fui libre en este país que presumía de libre. Nunca conocí la democracia en este país que la tenía por bandera. He vivido en un teatro, condenado a ver siempre la misma función. Me inculcaron valores que desaparecieron. Me instruyeron en cosas que dejaron de ser útiles. Bebí de una cultura que borraron. Me moriré a mi hora sin que nadie me haya enseñado a hacerlo; en esto he sido un autodidacta. Cientos de viandantes pasan tras mi ventana con semblante sombrío: angustiados, tristes, presos de la deshumanización que la plutocracia impone. ¿Para qué habrán servido sus vidas? ¿Para enriquecer a unos pocos? Me moriré a mi hora mirándome en esos espejos de carne y hueso. Un hombre grita a su mujer. Un listillo impone su absurda voluntad a alguien que no tiene fuerzas para rechazarla. Un político se salta la ley y nadie responde. Todo es lo mismo. Y no hay energía para cambiarlo. Me moriré a mi hora y llegaré tarde. Esta tragedia dura ya demasiado. Cansa. Aburre. Dormiré esta noche con la esperanza de que mañana suceda algo esperanzador, algo que nos ponga en el camino. ¡Quién sabe! Lo mismo estamos a tiempo.


Ricardo García Nieto

martes, 20 de agosto de 2013

CONEJOLANDIA


En Conejolandia había cinco conejos: tres idiotas, un político y un banquero.
Cada día, los tres idiotas recogían cuantas zanahorias encontraban a su paso.
A la hora de la cena, el banquero devoraba la mitad de las zanahorias, siempre con semblante grave, como si al mirar al resto los amenazara con una escopeta.
El político se comía la otra mitad con su mejor sonrisa. Afable y seductor, advertía a los tres idiotas de la necesidad de ser más competitivos entre sí, de mejorar el número de unidades recolectadas si querían mantener su estado de bienestar.
Los tres idiotas, muertos de miedo, participaban del festín mordisqueando las sobras que dejaban los otros dos, a los que agradecían el estar empleados indefinidamente.
Lo mismo que en Conejolandia, sucede en el mundo: el dinero ficticio que emana de los bancos hace que miles de millones de seres humanos se dejen algo más que sus esfuerzos, coches o casas para conseguirlo. Renuncian a su libertad y su tiempo, que es el único capital que tienen en sus vidas. Y a su dignidad, al convertirse en esclavos complacidos. Manoseados por la televisión, los parlamentos y las sucursales de la usura.
La complacencia de estos esclavos llega al virtuosismo en España, donde se vota y sostiene con fervor mariano a la casta política y financiera. Donde se cree que un cataclismo bíblico habrá de sobrevenir si la dejamos al margen.
Y es que España lleva en el nombre su maldición: Hispania proviene del término fenicio Hiš-pʰanim, que puede traducirse por “Tierra de conejos”.


Ricardo García Nieto

jueves, 8 de agosto de 2013

UN PAÍS DE DOLOROSA FÁBULA


Vivimos en un país de dolorosa fábula:
1) Un país cuya deuda es impagable. Una deuda que se creó con dinero ficticio para cobrarse bienes y trabajos (cosas y esfuerzos) no ficticios.
2) Un país cuya constitución fue reformada para que el pago de esa deuda fuese prioritario sobre el bienestar de sus ciudadanos. En otras palabras: una constitución que antepone los intereses de los bancos extranjeros sobre los derechos de los seres humanos a los que somete.
3) Un país cuyos políticos votaron a favor de esa reforma constitucional y la tramitaron con urgencia.
4) Un país cuyo rey firmó: “Mando a todos, particulares y autoridades, que guarden y hagan guardar esta Reforma de la Constitución como norma fundamental del Estado”.
5) Un país de sujetos pasivos, que jamás podrán negociar esa deuda blindada por su “ley de leyes”.
6) Un país de siervos complacidos, en alto grado, con la banalidad que emana de los medios de comunicación.
Como sociedad, estamos practicando una muerte. Sólo si somos conscientes de nuestra podredumbre, propiciaremos nuestro renacimiento.


Ricardo García Nieto

martes, 12 de febrero de 2013

LOS PERROS GUARDIANES

Quieren que parezca un privilegio convertirse en máquina engrasada con un salario. En autómata que no tiene tiempo para sus seres queridos. En individuo hipnotizado, incapaz de llevar a cabo su proyecto de vida. En consumidor inconsciente, que pierde sus días en asuntos inútiles, trabajando para el poder y el dinero de unos pocos.
Si este sujeto privilegiado echa un vistazo a su alrededor sólo verá muertos vivientes. Como él.
Y representantes de la administración (pública o privada) obligándole a seguir siguiendo como competitivo burro alrededor de una noria.
Los amos siempre tuvieron perros guardianes dispuestos al ladrido o mordisco oportuno.
Antes de la “Guerra de Secesión Americana”, los capataces de las compañías algodoneras o mineras ladraban con altanería: somos estupendos haciendo rentables a nuestros esclavos
Durante el mandato de Hitler, los representantes de la administración nacionalsocialista ladraban con una impostura casi sagrada: cumplimos con nuestro deber estableciendo el Reich de los 1000 años.
En el “Gueto de Varsovia”, los judíos temían a la policía judía "Judendienstordnung" más que a los soldados alemanes. Fue la manifestación más abominable del perro guardián al servicio de su amo.
Hoy día, en nuestros países equívocamente democráticos, estos en los que el poder está secuestrado por los partidos políticos, siguen ladrando los perros guardianes de siempre, perros de ladrido más políticamente correcto, perros bobos de etiqueta, si se quiere, pero dispuestos a torcer el destino del ser humano que se niega a ser máquina, que tiene un proyecto de vida y que precisa tiempo para sus seres queridos.
Al final de sus días, el privilegiado hombre-máquina habrá de enfrentarse a su epitafio: ¿Qué pondré en él? ¿Que fui rentable? ¿Qué lo sacrifiqué todo por mi trabajo? ¿Qué me narcotizaron para hacer cosas nada estimables? ¿Protesté? ¿Tomé conciencia y ayudé a que otros la tomaran? ¿Viví, sobreviví o hice como que vivía?
En los tiempos que corren, se hace imprescindible mirar sin miedo a los amos y a sus perros. Preguntarnos cuántos años nos quedan de vida. Y decidir.
La gran revolución que habrá de cambiar el mundo se iniciará desde el interior de cada ser humano. O no se iniciará.


Ricardo García Nieto

lunes, 4 de febrero de 2013

CUANDO LOS PENSAMIENTOS CESEN


Cuando mis pensamientos cesen, oiré los de Dios. Mientras tanto, veré un mundo injusto, sucio y cruel. Un mundo que pretendo vestir con mis palabras, pero que es irreal.
El lujo de los prescindibles, la prepotencia de los mentirosos o el dinero atesorado por los peores, desaparecerá cuando mis pensamientos cesen.
En la pantalla, graznan los tocados por la abominación del poder. Los que quieren hacernos a la imagen y semejanza de un esclavo.
Allá, en el mar, las olas seguirán sumándose y restándose las unas a las otras hasta el último día.


Ricardo García Nieto

miércoles, 30 de enero de 2013

DESHACERLO TODO


Deshacerlo todo. Todo lo fabricado con nuestras convicciones, con nuestra educación, con la programación lenta de cada día.
Deshacerlo todo para dejar de ser el animal doméstico en que nos han convertido.
Deshacerlo todo e iniciar el proceso de individuación de cada cual. Levantar desde los escombros interiores una torre más alta de lo que creíamos ser. Una torre limpia de odio, eterna, religada a lo más puro.
Lo de afuera se está cayendo solo.


Ricardo García Nieto

lunes, 21 de enero de 2013

CONFORME PASA LA VIDA


Conforme pasa la vida y van pesando más las expectativas truncadas, cual si fueran huesos endosados, adosados a los antiguos; conforme el miedo se convierte en sonrisa condescendiente, y nada te queda que perder porque descubres, de pronto, que nunca tuviste nada que perder; conforme observas el derrumbe y percibes su belleza, esa dolorosa belleza que es como la promesa de un mundo nuevo; conforme respiras, meditas, escribes, imaginas… E intuyes que todo ha sido un regreso a casa. Y permaneces entre el sueño y la vigilia, entre tu destino y los idiotas cargados de patria y dinero negro… Conforme despiertas, tomas tu decisión, la única posible, y tienes la certeza de que es justa.
Afuera, tras la ventana, las nubes seguirán saludando al mundo con sus jorobas.


Ricardo García Nieto

domingo, 20 de enero de 2013

EL TIEMPO CORRE MÁS DEPRISA QUE VOSOTROS


Hay un Juicio Final en cada una de vuestras decisiones. Y ni el más mínimo grado de expiación en vuestros actos.
Vosotros, los cientos de miles que estáis manchados por el partidismo, los que habéis medrado, mentido, robado, manoseado el bien común, vosotros, los peores de entre nosotros, los que os habéis acostumbrado a vivir a costa del miedo que infundís, aún podéis renunciar a vuestros cargos públicos y propiciar un proceso de renovación democrática.
Hay seres humanos, mejores que vosotros, que están pasando hambre y frío.
Hay seres humanos, mejores que vosotros, que están quedándose sin hogar.
Hay seres humanos, mejores que vosotros, que se están quedando sin cobertura médica, que mueren por abandono o se suicidan por la desesperación que sembráis.
Hay un Juicio Final en cada una de vuestras decisiones. Y el tiempo corre más deprisa que vosotros.


Ricardo García Nieto