domingo, 8 de diciembre de 2013

LA TEORÍA DEL CISNE NEGRO

La Teoría del Cisne Negro, del libanés Nassim Nicholas Taleb, dice que todo evento inesperado y de gran impacto puede ser racionalizado por retrospección. Es decir, que después, una vez pasado el susto, explicas las causas con toda lógica. El atentado de las Torres Gemelas, el tsunami de Japón, la crisis financiera… Todo tenía una explicación racional. Que no cunda el pánico.
Lo que yo me pregunto de los Eventos Cisne Negro es si la explicación ofrecida a los ciudadanos es la real. Es por eso que me atrevo a hacer un añadido a la teoría del profesor Taleb: los Cisnes Negros pueden ser racionalizados por retrospección, pero también por verosímil invención.
Es más, me atrevería a decir que la mayoría de los Cisnes Negros tienen una teoría oficial y una conspirativa, ambas igualmente racionalizadas por retrospección.
Una pregunta me asalta: ¿hace falta un auténtico Cisne Negro en España? Y no me refiero a los Cisnes Negros ya vividos y manoseados por unos pocos a su conveniencia, como por ejemplo el autogolpe del 23 F… Me refiero a movimientos sociales como el 15 M. O a lo que pueda acaecer en esta situación límite que vivimos.
El problema de los Cisnes negros no es la racionalización retrospectiva, sino la prospectiva: ¿qué hacemos a partir de ahora?
Los cisnes negros acaecen en la vida social tanto como en la privada:
1) Un suceso sorprendente, que ni remotamente habías considerado.
2) Cuyo impacto te remueve hasta los cimientos.
3) Y al que le das una explicación racional una vez padecido.
4) ¿Cómo lo vas a gestionar de una forma racional?

Pitágoras y Platón sostenían que el canto del cisne, antes de morir, era de júbilo y alegría: el cisne estaba feliz por abandonar su cuerpo y liberar su alma inmortal.
Hay Cisnes Negros que jamás cantarán su adiós.


Ricardo García Nieto

LAS TRAMPAS QUE NOS HACEMOS

Las trampas que nos tendemos son las más infalibles: no hay presa más predispuesta, ni cazador más obcecado.
Así en el cielo como en la tierra, la cacería de cada cual comienza en el preciso acto de ver la luz. La persecución es implacable. En el aire se cruzan los ángeles que caen con las almas que se elevan. Se miran cual si fueran desconocidos. Pero son de la misma substancia. Naturalezas dispuestas al rayo como a la nube, a la espada como a la copa que todo lo contiene.
Las trampas que nos hacemos sólo corroboran nuestra humana contradicción.
La tristeza de conocer lo inalcanzable, es la alegría de saber que existe. Por mucho que el espacio-tiempo insista con su tozudez gravitatoria, sabemos que será vencido un día.



Ricardo García Nieto




sábado, 7 de diciembre de 2013

ESTAR ENFERMO


Estar enfermo tiene momentos deleitosos. La fiebre te ofrece cálidas nubes en las que te duermes sin certezas. Cuando te sobrepones de ese exquisito sueño, el cuerpo pesa el doble y te duelen todos los músculos. Si te atreves a escribir, te resultará ajeno lo que leas. ¿Quién será el extraño que dice estas tonterías? Toses. ¿Estarás ladrándole a tu gobierno? No me canso de hacerlo. Cierro los ojos y vuelvo a la dulce placenta. Allí consulto la gran enciclopedia de los dormidos.
Después de tres días, he claudicado. Hoy empezaré a administrarme antibióticos. Me los tomaré cual si fueran revoluciones: Tomas de la Bastilla. Soy como el acorazado Potemkin: lo que importa es lo que suceda dentro.
En España hay microorganismos poco deseables. Los hospedamos cual si fueran protectores. Hacen el paripé de esforzarse por el bien de la patria. Aunque no sabemos de qué patria se trata, si de Alemania, si del FMI o de sus propios partidos. Son los simuladores “Politicocos” en simbiosis con los “Bancocos aureus”.
La enfermedad de un país no es como la mía. Ni siquiera tiene esos momentos placenteros que me embargan. En España lo que se embargan son viviendas, tierras, ahorros, vidas por delante y por detrás. Aquí no se libran ni los niños ni los ancianos. Aquí proliferan las bacterias: Politicocos y Bancocos aureus. ¿Cuándo le administraremos a este país los pertinentes antibióticos?
Urge el tratamiento médico.
En dos años habrá elecciones generales. Esperemos que el enfermo no se nos muera por el camino.
Con respecto a mí y mi claudicación, poco he de añadir. Cuando me miro en el espejo, no me siento tan extraño como con lo que escribo. Estar enfermo tiene momentos deleitosos.


Ricardo García Nieto

viernes, 6 de diciembre de 2013

OCÉANOS DE PETRÓLEO


La verdad nos hace libres porque, entre otras cosas, nos quita muchos miedos. Hoy vamos a quitarnos uno: no va a haber un apocalíptico “Peak Oil”.
Cuando Alberto Vázquez Figueroa dijo, hace años, que los rusos habían demostrado que había océanos de petróleo y que éste no era fósil, no me lo podía creer. Ahora, tengo que darle la razón al viejo maestro: el petróleo es abiótico y sus pozos vacíos vuelven a llenarse debido al flujo de petróleo que surge de las profundidades. Este hecho contrastado tiene tales implicaciones políticas que no se ha difundido lo suficiente. No obstante, los resultados están ahí, publicados en el año 2009, en la revista Nature Geoscience, Volumen 2, gracias a las investigaciones de Vladimir Kutcherov, Antón Kolesnikov y Alexander Goncharov.
El 31 de enero de 2010, el primero de estos tres científicos, Vladimir Kutcherov, concedió una entrevista al “Alles Schall und Rauch”. Vladimir Kutcherov no es un don nadie: profesor del Real Instituto de Tecnología de Estocolmo, catedrático de la Universidad de Moscú en petróleo y gas, y profesor de la Academia Estatal de Tecnología Química de Moscú.
Leamos parte de esa entrevista:

Freeman: ¿Es cierto que en Rusia hay algunos pozos petrolíferos que se han rellenado?
Kutcherov: Pues claro, y no sólo algunos. Las investigaciones más recientes en el Campo Romanishko, uno de los más grandes de la Rusia Europea, muestran que llegan constantemente nuevos flujos de petróleo. No cabe duda: el petróleo nuevo fluye de los abismos. No podemos decir la profundidad exacta, al menos todavía, pero es seguro que se trata de crudo nuevo procedente de las profundidades.
Freeman: ¿Significa esto que si se sabe el balance entre producción y flujos abisales, se podría mantener la producción equilibradamente hasta hacer que el pozo petrolífero fuera inagotable?
Kutcherov: Esa es una pregunta muy buena. Nuestros experimentos muestran que todos los campos gigantes tienen estos flujos de las profundidades, con los que se rellenan, si pudiéramos saber la cantidad que entra anualmente, podríamos desarrollar nuevas estrategias en lo que se refiere a su explotación. Deberíamos extraer tan sólo el petróleo que entra nuevo. […] Podríamos utilizar estos campos para siempre, o por lo menos cientos de años.
Freeman: ¿Quiere usted mandarle un mensaje a mis lectores? ¿Qué actitud tomar en lo que se refiere a la disponibilidad energética futura, por ejemplo?
Kutcherov: Estamos tan sólo al final del principio de la Era del Petróleo. Ni siquiera hemos llegado a la mitad.
Freeman: ¿Quiere decir, que no estamos ya metidos en un periodo de "Peak-Oil"? (El Pico petrolero es el momento en el cual se alcanza la tasa máxima de extracción de petróleo global y tras el cual la tasa de producción entra en un declive terminal).
Kutcherov: Das ist völliger Blöödsinn! (ESO ES UNA GILIPOLLEZ MAYÚSCULA).
Freeman: Lo que usted quiere decir es que, por una parte debemos amar y respetar al medio ambiente, pero por otra parte no dejarnos llevar por alarmismos acerca del fin del crudo/gas.
Kutcherov: Sí, tenemos bastante petróleo y gas. Hemos de pensar cómo emplear adecuadamente estas materias primas, PARA BENEFICIO DE TODA LA HUMANIDAD, pero también debemos simultáneamente proteger nuestro planeta.
Aquí podemos leer la entrevista completa:

Es de destacar que el pasado 30 de agosto de 2013, según informaba la EIA (la Administración de Información de Energía), la producción de petróleo en Texas casi se ha duplicado en los últimos dos años gracias a las “revolucionarias” técnicas de perforación profunda. La agencia gubernamental detalló que la producción de crudo de Texas paso de 1.4 millones de barriles diarios en junio de 2011 a casi 2.6 millones de barriles por día en junio de 2013.
El presidente de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), Germán Arce, señaló que, gracias a las tecnologías para la extracción profunda de petróleo, Colombia tiene como objetivo inmediato aumentar sus reservas de petróleo al equivalente a 10 años de su consumo.
Todos los productores de petróleo (he puesto un ejemplo de productor grande y otro de productor pequeño), van a horadar más metros bajo tierra. Tonto el último.
¿Traerá consigo la extracción de petróleo de estos profundos mares una bajada de los precios? Es obvio que no. Mientras el sistema se sostenga, no habrá pan, agua y energía para todos. Aunque sobre. El sistema precisa de esclavos. Cuanto más dependientes seamos de quienes abren y cierran el grifo de la abundancia, mayores serán sus lujos y privilegios. Lo demás es ficción. Y de la mala.


Ricardo García Nieto

jueves, 5 de diciembre de 2013

LA VICTORIA DE LOS VENCIDOS


Dejarme vencer por la melancolía y llenar un folio, ejerciendo el papel de vencido, sería una forma de ipsación. Algo vergonzoso para mi edad. Los vencidos son otros, los que tienen esa dignidad sublime de guerreros derrotados. Sus heridas son incomparables con las mías. Por mucho que me empeñe en hacerlo. Mis cardenales y cicatrices son de una ridiculez que abochorna.
El suicidio fracasado de Joseph Conrad nos dio “El corazón de las Tinieblas”; el suicidio frustrado de Paul Gauguin, lienzos definitivos. Albert Camus, en “El mito de Sísifo”, concluye que la única razón para no suicidarse es la rebelión contra lo inhumano. Frente al absurdo, la vida se crece con la lucha.
Dejarse vencer nos depara una deshonra intemporal para nosotros mismos.
La lucha contra la injusticia corresponde a cansados y eufóricos, a tristes y alegres. Pero será la tabla de salvación de los que sólo tienen la vida que perder. Jung supo que la voluntad queda en suspenso cuando cada motivación tiene su contra-motivación, cuando la tensión entre la conciencia y el inconsciente es la de dos opuestos. Este conflicto, decía, es lo que da legitimidad a nuestras vidas. Si no existiera tal conflicto, nuestra vida sería una vida a medias, seríamos ángeles. Y Dios (la consciente totalidad, el universo o como queramos llamarle) ama más a los seres humanos que a los ángeles.
Trascendernos sería la primera ley. Construirnos, la segunda.
Para eso persistimos.

Comparo el lúcido persistir de Nelson Mandela o de Andréi Sájarov con el mediocre quehacer de quienes se adueñan de:

1) Un saber ignorante, un saber de fingimientos, un saber mentir.
2) Un poder incapaz, un poder de leyes muertas, un poder mermar.

Los auténticos ignorantes e incapaces son los que rigen la vida pública. Dime de las mentiras que presumes y te diré de las verdades que careces. Dime de cuantos antidisturbios te rodeas y te diré quién eres.

La serpiente incuba monstruos.

Ricardo García Nieto.

ESTRELLA ERRANTE


Para celebrar el día de la Constitución Española, sería bueno recordar algunos hechos: En España se devalúan las personas en lugar de la moneda. Se rebaja la justicia, se deprecia el sentido común y se desvaloriza el bien. En España se nos está educando para comernos los unos a los otros: competitividad, denuncias anónimas, subsistencia programada a costa de otros… Un “sálvese quien pueda” sin piedad y con la música de Wagner quemando las cuerdas de los violoncelos. En España, nuestros gobernantes nos invitan a irnos para que cuadre el déficit y las cifras de paro. En España, hemos dejado de ser ciudadanos para convertirnos en súbditos de la deuda soberana. España ha cambiado mental y moralmente. Y lo ha hecho tanto, que los españoles, aun viviendo en España, echan de menos su hogar. No saben ya dónde están, si en el orgasmo perpetuo de los especuladores o las grandes fortunas, si en la fastuosa satisfacción onanista de sus políticos, si en la quejumbrosa agonía de desempleados, emigrantes y ancianos que no tienen qué comer, con qué calentarse o cómo curarse.
Para celebrar el día de la Constitución Española traigo aquí uno de los mejores diálogos de la historia del cine:
-¿Te marchas, Ben?
-No.
-Yo tampoco. Creo que hay dos clases de gente en el mundo: los que se marchan y los que se quedan. ¿No es cierto?
-No, yo no lo creo.
-Pues, ¿qué crees tú?
-Pues que hay dos clases de gente: los que van a alguna parte y los que no van a ninguna. Eso sí que es cierto.
-No estoy de acuerdo, Ben.
-Porque no sabes de qué demonios estoy hablando… Soy un ex ciudadano de ninguna parte. A veces, echo de menos mi hogar.
Este diálogo que sostienen Horace Tabor y Ben Rumson en la película “La leyenda de la ciudad sin nombre” (Paint Your Wagon, 1969), entra en la categoría de lo universal porque puede aplicarse a todo tiempo y lugar. Y hoy, especialmente, a España.
El tema que, acto seguido, canta Ben Rumson (Lee Marvin), tiene pasajes cuya contundencia está a la altura del anterior diálogo. Y una música de leyenda.
Ben Rumson acepta su destino como condición de la vida. Se queda pensativo un instante, al final de la canción, y entra en la taberna. Busca el abrigo de la ebriedad.
Podemos ver esta escena cada día.
Quienes mañana celebren el día de la constitución en primera fila, viviendo la liturgia sacro-política como si en ello les fuera la resurrección, no tienen la profundidad intelectual de Ben Rumson. Ni la nobleza de los caballos con los que se cruzaba en la escena.

No saben lo que hacen. Ni quieren saberlo.


Ricardo García Nieto

miércoles, 4 de diciembre de 2013

LA ESTRATEGIA DE LA RANA


Si echamos una rana sobre una cacerola de agua hirviendo, saltará y salvará su vida. Pero si la metemos en agua fría y vamos subiendo la temperatura de la olla a fuego lento, la rana, sin enterarse, morirá cocida.
Ésta estrategia, recogida en el libro de Peter Sengue, “La quinta disciplina”, es la más en boga entre los políticos de los países en crisis. Ir cociendo poco a poco al pueblo para que no proteste. Y los resultados, como podemos comprobar en España, son más que óptimos.
Hay quienes no caen en la cuenta de su propia cocción; los hay que la ven natural; y hay quienes se rebelan y buscan la forma de salir de la cazuela. Al final, todo se reduce a un proceso de toma de conciencia mientras te cuecen. Las voces que se alzan contra el hervor son criminalizadas: perro-flautas, antisistema, radicales, locos de atar… Las que callan son etiquetadas de minoría silenciosa, dispuestas a ser cocidas a la vez que se les agradece el esfuerzo de su idiocia.
Ésta es la causa de todos nuestros males.
Ésta es la razón por la que la gente corriente se adapta a ser saqueada.
Los medios de comunicación ponen el agua. La banca pone el fuego. Y los políticos se encargan de ir avivándolo poco a poco, después de meternos en la cacerola.
Salir del agua, del medio acuático de las obedientes televisiones, es una manera individual de tomar conciencia.
Salir de la cazuela hirviente es una manera individual de ser libre.
Cortar la mano que aviva el fuego es la única manera colectiva de salvarse.


Ricardo García Nieto

martes, 3 de diciembre de 2013

CUANDO SEAS TU PRIMER JUEZ

Cuando seas tu primer juez, no habrá remordimientos ni castigos. Sabrás desde lo hondo qué es lo que procede. No serás tu verdugo ni tu víctima. Y mucho menos el animal cegado que conviene. Cuando seas tu primer juez, serás libre.
La culpa aprende rápido. Se adapta. Tiene sus camuflajes. Y sabe sorprenderte.
Nuestra cultura está fundada sobre la culpa. Tuerce voluntades, apaga, turba e insufla los ánimos oportunos: aquí la guerra; aquí el silencio; aquí la laboriosa complacencia. El pecado original consistió en que supieras lo que de ti se esperaba. Y a partir de ahí, miles de ensayos con sus errores y consecutivas reprimendas. Ahí se cimentó la culpa, quitándole grandeza a los errores, no dejando que se transformaran con el tiempo en los mejores aciertos. La entrometida idea de pecado se convirtió en la soga que colgaba del futuro.
¿Cómo salir de la cotidiana red de incriminaciones?
Los cepos son para quienes los pisan.
En 1937, César Vallejo escribió un poema en el que decía:

Va corriendo, andando, huyendo
de sus pies…
Adonde vaya, […]
a fin de huir, huir y huir y huir
de sus pies –hombre en dos pies, parado
de tanto huir- habrá sed de correr.

Como podemos ver, los versos corren igual que el hombre que huye, que no puede salir de su sufrimiento. Me columpio sobre ellos para dar cuenta de una idea: la culpa nos para en medio del movimiento. La culpa nos hace morir una y otra vez. La culpa nos aplasta contra la vida.
Los seres humanos sin culpa, están tan cerca de lo angélico que pueden ser mensajeros.
Cuando seas tu primer juez, los salvadores del mundo llegarán tarde a su cita.


Ricardo García Nieto

DECLARACIONES SOBRE ESPAÑA DE UN MAGNATE DE WALL STREET

No comprendo cómo los españoles están permitiendo el saqueo de su país. ¿Quién los ha predispuesto para que se dejen desvalijar? ¿Un líder carismático? ¿Qué talento les habrá convencido de no hacer nada mientras les roban sus empresas y ponen en la calle a sus trabajadores? ¿Un nuevo Winston Churchill? ¿Qué arrebatadora oratoria les habrá persuadido a pagar más por menos en sus impuestos, su energía o sus alimentos? ¿La de un Cicerón? ¿Quién les ha seducido para entregarse a sus bancos. ¿Un Mesías fascinador? ¿Con qué los han narcotizado para que toleren la injusticia que sufren sus familiares, vecinos o amigos? ¿Con psicofármacos? ¿Por qué se resignan a la pobreza? ¿Es que son así? ¿Es que tienen miedo? ¿A qué pueden temer ya si están soportando lo peor? ¿A que se los trague la tierra? ¿Por qué no reaccionan? ¿Han aprendido la indefensión? ¿Son masoquistas? ¿Son tontos? ¿Son tan pacientes como para esperar a que una raza alienígena secuestre a sus enemigos? ¿O es que simple y llanamente se creen que todo va bien mientras les roban?
Sabemos que Europa es un laboratorio. Que se está experimentando con Grecia, Portugal y España para comprobar los umbrales de empobrecimiento a los que llega una población civil acostumbrada al bienestar. Y todos los datos nos sorprenden. Más que europeos, parecen conejillos de indias o ratones.
Yo no aposté por el saqueo del Mediterráneo. Creí que los pueblos donde la cultura echó a andar eran más contestatarios. Y me equivoqué. Eso me ha hecho dejar de ganar miles de millones de dólares. Y me cabrea. 


Ricardo García Nieto 


http://ricardogarcianieto.blogspot.com.es/2013/12/entrevista-con-el-dueno-de-espana.html

lunes, 2 de diciembre de 2013

MENTIRAS Y AMPUTACIONES

Cuando le cortaron una mano, le dijeron: pronto crecerá de nuevo; vemos brotes verdes. Y la mano no creció.
Cuando le amputaron un pie, le dijeron: hay luz al final del túnel; aún puedes avanzar con el otro pie. Pero no avanzó.
Cuando le quitaron la mano que le quedaba, le dijeron: la situación exige sacrificios, aún te queda casi todo el cuerpo.
Cuando lo dejaron sin piernas, le dijeron; la situación está cambiando, pronto podrás volar.
Los discursos se reproducen. Los miembros amputados no.
Dejar inválido un país debiera contemplarse en el Código Penal con más severidad que un escrache.


Ricardo García Nieto

IDA Y VUELTA

Al anciano le visitan sus muertos; es su aprendizaje para el más allá.
Al hombre de mediana edad le visita su sombra; juega a conocerla.
Al niño le visitan sus amigos imaginarios; le recuerdan que vinieron con él a este mundo. Pasada una edad, se habrán vuelto invisibles. Como todo lo eterno.
Resistirse a los cambios es un gesto galante para con el alma, esa viajera que llevamos adentro y que resulta ser nosotros al final del viaje. Resistirse es reclamarse. Después de la claudicación, el aroma de aquel gesto sigue en algún sitio. No se pierde.
Digo esto por la cuestión del sentido. Por la finura con la que el corazón te insinúa que hiciste lo correcto. Declaración etérea. Aunque luego acelere su ritmo con las secuelas que la corrección produjo. Respuesta orgánica.
Hay una correspondencia permanente entre el abanico de la intuición y los molinos del cuerpo. Dura toda la vida. También la hay entre las irradiaciones del niño en su expansión y el recogimiento de la senectud.
Quevedo escribía:

Retirado en la paz de estos desiertos,
con pocos, pero doctos libros juntos,
vivo en conversación con los difuntos
y escucho con mis ojos a los muertos.

Los muertos de Quevedo eran autores. Los de nuestros días gozan de buen atrevimiento, de saneadas cuentas y lujos. No le han dejado al tiempo pronunciarse sobre sus dones. Cuando lo haga, los muertos seremos nosotros. Y habremos devorado libros, filmografías, músicas, obras dispuestas para el desvío de nuestra atención.
El Big-Bang, la gran explosión, es un modelo del universo que casa bastante con el crecimiento de cualquier ser humano, con el niño que se dilata en cada cosa o quehacer o con el joven que todo lo toma y a todo se aventura. El hipotético Big-Crunch, la gran implosión del universo, es su regreso al punto de partida, encaja en los huesos y músculos de la vejez tanto como en el racimo de lejanos recuerdos que afloran inesperadamente, como trozos de pan que señalan el camino de vuelta.
Es el movimiento lento de la respiración del cosmos, que emulamos con nuestros pulmones millones de veces. Y con nuestra biografía una única vez.
Este movimiento es, igualmente, el “corsi e ricorsi” de Giambattista Vico, el curso de ida y el recurso de vuelta, sobre el que se sustentaba la tesis de que la Historia es recurrente. ¿Acaso no la véis -nos diría- volver sobre sus pasos en vuestro país?
Es cierto que, como sociedad tecnológica, podíamos estar abocados a la destrucción. Y cabe la pavorosa posibilidad del regreso lineal, de pasar del lenguaje de las leyes a las voces de mando; y de ése lenguaje de las armas a la liturgia muda de los sacerdotes en las sociedades antiguas. Pero también cabe un retorno al origen, no como masa, sino como individuos en consonancia con la naturaleza.
Somos un arma de doble filo: el filo de las multitudes y el del sujeto irrepetible.
La masa no habla con sus muertos. No se deja aconsejar. No quiere recordar la Historia.
El anciano ya sabe que hay más verdad en lo invisible que en cuantas cosas sus ojos se pusieron.
Debiéramos aprender de lo inasible, dejarnos abanicar por la intuición, darle sentido a cada gesto y mirada.
Debiéramos vernos cuando nos sacudimos la culpa. Reconoceríamos al niño, a sus amigos de leyenda, a quienes fuimos antes de ser arrojados a este mundo.


Ricardo García Nieto

domingo, 1 de diciembre de 2013

LO QUE HA DE VENIR

Lo mismo que las olas contra el arrecife, los gobiernos, los amorosos flechazos, las leyes o los placeres y trastornos, vienen, se topan con la realidad y se van. El niño es mucho más perenne. Incluso cuando deja de serlo. Cuando nos mueve un frenesí, algo va a pasar. Y no como consecuencia de él, sino porque el alma, que es como el niño, se adelanta a los hechos. Después vendrán las consecuencias.
Hace un mes que llevo escribiendo frenéticamente. Algo me lleva. Es un indicio claro: este hervidero de pensamientos es un regalo o una herencia. Algo va a pasar. Y no por lo que escribo, que tendrá o no sus efectos, sino porque el alma se antecede, porque el alma ha de dejar su huella con antelación. No soy el único. Ni mucho menos. En nuestro pequeño mar individual, atamos cabos, soltamos velas, damos golpes de timón, buscamos un rumbo… En el océano colectivo, somos conducidos por un entusiasmo. Creemos que respondemos a algo cuando lo que hacemos es adelantarnos. Algo va a pasar. La corriente que nos lleva todavía no ha alcanzado su apogeo. Quién sabe, hasta pudiera ser su esplendor.
El hambre de plenitud podría asemejarse a la de pan. La de pan o justicia es más orgánica, exige giros bruscos, respuestas rápidas. Pura supervivencia. La de plenitud se parece más a los movimientos de un niño en sus juegos. Se trasciende al juguete, la alfombra o el gato que pasaba por allí. Pero es igual de tenaz a la par que menos espectacular. Es lo que te pasa con el teclado o los gestos cuando le hablas a los tuyos, cuando miras un precio o cortas un lirio. Algo está procurando que sea distinto. Tu mano está cambiándolo todo. Se está adelantando a grandes acontecimientos. No se adapta a los hechos consumados por mequetrefes y miserables. Les está avisando.
Daré un pequeño rodeo. Heráclito, en su fragmento 22, escribió: “los perros, de cierto, ladran a quien no conocen”. Cervantes, que era tan culto como genial, jamás escribió el “ladran, Sancho, luego cabalgamos”. Esta frase no aparece en el Quijote. Pero la utilizan los políticos para dárselas de lo que no son: ni cultos ni geniales. Fue Goethe en 1808, en su poema “Ladrador” quien escribió: “Pero sus estridentes ladridos sólo son señal de que cabalgamos”. Reproduzco el poema en mi propia versión:

"Cabalgamos por todos los lugares
en busca de fortuna y de placeres;
pero siempre nos ladran desde atrás,
nos ladran y nos ladran de entusiasmo.
Los perros del potrero desearían
acompañarnos siempre,
mas sus ladridos estridentes
tan sólo nos dirán que cabalgamos".

Ladrar a quien no conocen es un indicio. Ladrar a quienes cabalgan otro. Avanzar a pesar de los ladridos es una cosa. Y tener la certeza de que avanzamos porque nos ladran es otra.
¿Hay perros que nos ladran cuando cambiamos el mundo? Debiéramos decir que sí. No porque nos persigan para darnos caza. Sino porque desearían seguirnos en esa aventura. La naturaleza, en este caso, nos estaría hablando a través de los perros de la misma forma que el Cosmos se habla a sí mismo través de nosotros.
Dejamos un rastro frenético: huellas, ladridos, polvo en el camino. Son los presagios de que nuestras almas avanzan, que se adelantan al paisaje que habremos de encontrar. Vamos por el buen camino. Cuando alcancemos la libertad –y todavía no sabemos el precio de la misma, aunque sí su valor-, nos sentiremos plenos.
Pero hay algo de melancólico en la certeza de que el alma te está dejando un regalo o una herencia. Algo que frisa un “se acabó” personal. Saberse, individualmente, abocado a un acontecimiento que aún no conoces es como la intuición de una enfermedad, un acabamiento, un proceso de muerte cuyo renacimiento ignoras. La vida misma lo es. Nietzsche nos hablaba del vivir y del morir como de un ciclo, en el que se repetirán los acontecimientos, las ideas y sentimientos. Un nuevo despertar en el que podrás elegir volver a vivirlo todo sin miedo. Las mismas cosas. ¿Cuánto temor hemos acaudalado en esta vida? ¿De cuánto nos tendremos que librar en la próxima?
Lo mismo que las olas contra el arrecife, ladrando a su manera, la vida se nos va hacia la esperanza que nunca debimos perder.
Siento el cansancio en cada articulación. Ha cambiado el tiempo. Los pajarillos del tendido eléctrico buscan algo en los bolsillos de sus plumones. Una luz sincera los roza. El cielo lo supo antes. 

Ricardo García Nieto

ENTREVISTA CON EL DUEÑO DE ESPAÑA

-Tiene dos minutos.
-De acuerdo. Ésta es mi primera pregunta: ¿Cómo se siente después de comprar el Reino de España?
-Igual que siempre. Sólo ha sido un buen negocio.
-¿Le ha costado mucho?
-No. Recuerde que estaba en venta.
-¿Ha comprado más países?
-Muchos.
-¿Cómo consigue controlarlos?
-¡Qué pregunta más tonta! ¿Cómo cree usted que se controla un país?
-No lo sé; no tengo ninguno.
-Ni creo que lo tenga nunca, hijo… Para controlarlos sólo tengo que poner mis gobiernos. Ellos ya se encargan de todo: leyes, medios de comunicación, bancos…
-Bueno, y de este gobierno suyo, ¿de quién está más satisfecho?
-A mí me gusta mucho el chico de justicia. Nunca ha madurado, pero es un chaval dispuesto. Hace lo que le pidas sin rechistar. Fíjese, si no, en la magnífica reforma que va a sacar del código penal.
-Es antidemocrática.
-Normal… Lo importante es que no se note. Con esto pasa como con las compresas… Y mi justiciero es bueno en esto: las alambradas de sus cejas no dejan que las malas intenciones se le vean en la cara.
-Ya entiendo.. ¿Y del resto del gobierno? ¿A quién destacaría?
-De entre los listos, al de economía. Y de entre los tontos, a la pequeña vicepresidenta y al de hacienda.
-¿Y los demás?
-No llegan ni a tontos.
-¿Ha pensado qué hacer con España?
-De momento, dejaré que siga cociéndose en su jugo. La gente aguanta y mis acciones suben.
-¿No se siente dueño de los españoles?
-Claro que sí, venían en el lote.
-¿Entonces?
-¿Entonces qué?
-¿No debería tratarlos mejor?
-¿Por qué?
-No sé, yo cuido muy bien a mis gatos…
-Pues claro… Sus gatos son animales de compañía…
-Y los españoles…
-Son mano de obra barata. ¿No querrá que les ponga de comer todos los días y me los lleve de vacaciones? Ya lo dijo Soraya en un desliz: tienen que hacerse a la idea.
-¿Y si su partido no vuelve a ganar las elecciones?
-Oiga, yo no tengo partido; tengo los partidos. Y todos me harán caso.
-Entonces, ¿no hay solución?
-¿A qué?
-A la crisis.
-Yo no tengo ninguna crisis.
-Pues la va a tener. Los ciudadanos están hartos.
-¿Usted cree? Se acabó su tiempo.


Ricardo García Nieto

sábado, 30 de noviembre de 2013

EROS E HYPNOS

El Eros se cansa de ver la misma arquitectura, de oír la misma música, de saborear los mismos vinos. Al Eros le gusta verse sorprendido por la audacia. Las lealtades son propias del Hypnos. Bach, por ejemplo, nos hipnotiza; nos sube a lo inalcanzable. El jazz nos erotiza; nos pone en el campo de batalla. Igual sucede con las amistades y los horizontes; con las investigaciones y las intuiciones. Abocarse es casi fisiológico. Recogerse es hacerse prematuramente a regiones sin tiempo. Entre los dos extremos, vamos: o revoloteamos o nos pegamos a la luz. Como los insectos nocturnos. En cualquier caso, nuestras debilidades nos ayudan.


Ricardo García Nieto

ESTO SE ACABA

Estamos a finales del año 2029. Hace frío. Mucho frío. Tengo 76 años y me acaban de dar “la salvadora”, una píldora que esta noche me llevará al otro lado a cambio de un subsidio familiar para mis hijos y nietos. Estas son mis últimas palabras antes de que me venza el sueño y me incineren. La experiencia es rápida e indolora. No se permiten los duelos. No se permite sufrir. Todo empezó con la “década de los bobos”, la de esos dos presidentes… ¿Cómo se llamaban? Sí, hombre, sí… El de las cejas... El de la barba… Ya ni me acuerdo… Todo comenzó cuando la falsa crisis, cuando la estafa global se cebó con los países cuyos gobernantes se la creyeron… Cuyos gobernantes fueron obedientes con los estafadores… Eso que después conocimos con más indignación de la que padecimos durante el engaño... Es lo que tiene la verdad: o te llena de cólera o te sume en la paz más profunda. Pero no hubo paz, nuestras mentes y nuestros corazones habían olvidado durante aquellos años el asidero de la serenidad... Ahora, en cambio, todo es suave y sutil. Hasta la muerte. Los nuevos derechos humanos nos eximen del dolor. La ciencia, la farmacopea, es la garante de la normalidad. En algo hemos avanzado. ¿O no? No lo sé. Ya sé muy pocas cosas... Y no quiero dormirme sin dejar testimonio. Recuerdo que todo estaba en manos de los bancos. Hasta nuestras vidas. Los partidos políticos se quedaban sin créditos, que después se condonaban, si iban contra la banca. Las televisiones y radios, la prensa en general, lo mismo. La banca y las grandes fortunas vivían de la gente corriente, los que pagaban por existir y se empobrecían por existir... Muy pocos protestaron. Y se les criminalizó... Hubo una oportunidad para torcer el rumbo de esta infamia. ¿Cómo fue aquello? Cuando nos quisieron convertir en máquinas… Las máquinas eran mas rentables porque ni pensaban ni se quejaban. Las máquinas eran el trabajador perfecto. El neoliberalismo lo quiso… Teníamos los derechos de las máquinas. Función y reparación… ¿Quiénes lo decidieron? Aquella nueva sangre azul… Azul, como la de los ofidios… Corría por las monedas. Sus corazones bombeaban réditos… Sus mentes no distinguían entre la hectárea de maíz, la oveja, el barril de petróleo o el equipo de obreros... Tengo sueño, mucho sueño… La teología de las finanzas tenía su catecismo… ¿Qué estoy diciendo? Su catecismo... Esto se acaba… Se acaba dulce y lento… Hubo una oportunidad…


Ricardo García Nieto