viernes, 15 de noviembre de 2013

ENTREVISTA CON GADAFI

Hace unos días puse un pie en el más allá para entrevistar a Muamar el Gadafi. Lo hallé en un desierto abismal, dentro de una sencilla tienda. Me invitó a pasar y me senté frente a él, en una alfombra raída. Me sorprendió su austeridad y se lo comenté.
-Éste es el limbo que he elegido –me dijo.
-Pero esta escueta tienda, esta alfombra o la sábana que le cubre, permítame insistir, señor Gadafi, contrastan mucho con los lujos de su vida mundana.
-No preciso más para meditar, que es lo que aquí hacemos.
-¿De qué se arrepiente?
-De casi todo. A usted también le pasará cuando cruce el umbral.
-Bueno, creo que su vida fue más intensa de lo que es la mía…
-Eso sí que es verdad: la suya es muy anodina. Pero se arrepentirá de las cosas que no ha hecho lo mismo que yo de las que sí he hecho.
-Dígame algo que no repetiría si volviera a nacer.
-No sé… Quizá un par de atentados… Haber financiado el terrorismo... Tantas cosas... Está claro que me merezco este desierto infernal en el que vivo.
-¿Por qué se sublevó su pueblo?
-Nunca lo hizo.
-¿Cómo que no? Trípoli se levantó contra su mandato al calor de la primavera árabe.
-No hubo primavera árabe en Libia. Se utilizó como escusa para que un puñado de mercenarios y descontentos incendiaran la ciudad. Aquello fue un golpe de estado. Peor: un golpe de talón con muchos ceros.
-¿De quién era el talón?
-De los servicios secretos estadounidenses y franceses.
-¿Por qué querrían los gobiernos de Estados Unidos y Francia derrocarle?
-Porque exigí el pago de mi petróleo en una moneda distinta al dólar: en dinares respaldados con oro.
-Pero a usted le bombardeó el ejército francés de Sarkozy. Y la moneda francesa es el euro…
-Sarkozy quería el petróleo libio para comercializarlo en dólares. Francia se lo apropiaba, y Estados Unidos reforzaba su petrodólar. Ambos salían ganando. Y todos respiraban tranquilos. La venta de mi petróleo en dinares, euros, rublos o cualquier otra moneda suponía un peligro para las finanzas del mundo. Y no se podía consentir. De la misma manera que tampoco se lo permitieron a Saddam Hussein.
-Pero Saddam Hussein fue un déspota y un asesino; por eso lo derrocaron.
-Lo que usted quiera, pero fue el primero en vender el petróleo en euros. Y encima convirtió a euros el fondo de reserva de la ONU, el llamado "petróleo por alimentos", un fondo de 10.000 millones de dólares.
-Vaya, vaya… Los estadounidenses son los malos de la película. Como siempre.
-Los estadounidenses son como usted o como lo fui yo. Los hacedores de este tipo de guerras son los que controlan la Reserva Federal de los Estados Unidos.
-¿Los muertos mienten? –atajé.
-Tanto como los vivos –sonrió como un niño-. Es más, cuando vuelva al mundo terrenal, no le quepa duda de que esta entrevista le parecerá un sueño.
-Una mentira no es lo mismo que un sueño.
-Créame, desde mi actual posición, yo no estaría tan seguro.
-Se han cumplido ya dos años de su ejecución. ¿Cómo la recuerda?
-Pues imagínese, sagaz interlocutor, fue una experiencia inolvidable: me cogieron, me escupieron, me insultaron, me meé y me cagué de miedo, me golpearon hasta hartarse y me metieron tres disparos a quemarropa: dos en el estómago y uno en la cabeza.
-¿Guarda en su corazón algún reproche?
-¿Reproches? No, no crea… Aquí no se reprocha nada. Nací en Libia como Muamar Muhamad Abu-minyar el Gadafi y me tocó lo que me tocó. No hay nada que objetar. Si bajo de nuevo a la Tierra, no me importaría ser un agricultor de Kentucky.
-A ver, tengo una docena de preguntas que me gustaría...
-No hay tiempo -zanjó.
-Pensaba que los muertos tenían todo el tiempo del mundo, vamos, la eternidad.
-Yo sí, pero usted no: están a punto de despertarle.


Ricardo García Nieto 


http://ricardogarcianieto.blogspot.com.es/2013/11/entrevista-con-john-fitzgerald-kennedy.html 

jueves, 7 de noviembre de 2013

LA TESIS DEL GALLINERO

El 2 de noviembre de 1848, Edgar Allan Poe intentó suicidarse. La pérdida de su joven esposa, las penurias económicas, la caterva de rufianes que escribía contra él o que, sencillamente, le hacía la vida más difícil, le llevaron a beberse un frasco de láudano. ¿Quién, en tal ensamblaje de infortunios, no ha deseado disponer de un paracaídas con el que arrojarse de este mundo incendiado, de este avión abatido a punto de estrellarse?
Poe apuró su frasco de láudano. Pero sobrevivió. El incidente, como cualquier otro acontecimiento que proyecta su sombra con anterioridad, fue la anticipación de su muerte, acaecida un año después.
A Poe lo hallaron el 3 de octubre de 1849 tirado en el suelo, con ropas ajenas, delirando. No se sobrepuso del “delirium tremens” que padeció durante tres días. Y murió. Tenía cuarenta años. ¿Qué le condujo a ese estado? No se sabe a ciencia cierta, pero prevalece la “tesis del gallinero”.
El día que lo encontraron era electoral en Baltimore. Había, entonces, bandas organizadas de “agentes electorales” que secuestraran a mendigos o a simples paseantes en una calle solitaria. Los encerraban en un antro, al que llamaban "gallinero", donde se les emborrachaba o drogaba, y cambiándoles sucesivamente las ropas, se les paseaba por distintos colegios electorales para que votaran a un partido determinado. Después, los abandonaban en cualquier sitio.
Perder a un ser querido, vivir precariamente, ser demonizado… Las fatalidades siguen siendo las mismas. Siempre lo han sido. Lo que ha cambiado sutilmente desde los tiempos de Poe ha sido el gallinero. Ya no es un antro clandestino, sino nuestra propia casa. Y las drogas que nos suministran para llevarnos a votar no son el alcohol o los opiáceos, sino el hipnótico runrún de radios y televisiones, y los mandalas de la prensa. ¿A quién vas a votar? No lo sé. Si no votas ganarán los de siempre. Es hora de confiar en estos, en los otros, en los de más allá…
Nos han convertido en agentes electorales, ovejas que se vigilan unas a otras en la nube del rebaño.
¿Alguien, en su sano juicio, puede negar que vivimos en una constante campaña electoral? ¿Cuántas veces, desde los medios, nos golpean las siglas de los partidos políticos a lo largo de un día? ¿Quinientas veces? ¿Mil?
La propaganda, como las olas a la orilla de nuestras almas, nos va limando como a guijarros, como a redondas piedrecillas que difícilmente se distinguen.
Los personajes de Poe que más me gustan son los que se confiesan en los límites de la cordura a consecuencia de las vivencias que se disponen a narrar. Son proféticos en tanto describen el estado psicológico del hombre del siglo XXI. La abominación del desempleo, el terror a verse en la calle, hace que las visitas a psiquiatras y psicólogos, y el consumo de ansiolíticos y antidepresivos hayan crecido exponencialmente en pocos años. En este aspecto –y en muchos otros de los que ahora no daremos cuenta- Poe fue un visionario. El desequilibrio al que nos someten sus cuentos tiene mucho de sí y tanto o más de nosotros.
Los últimos días de Edgar Allan Poe parecen escritos por él mismo. Nos llegan como un eco. Quizá como una advertencia: salir de un gallinero para morir se está convirtiendo en una forma de vida.


Ricardo García Nieto

miércoles, 6 de noviembre de 2013

NUESTRO ADVERSARIO

Dino Buzzati escribió un libro tremendo: “El desierto de los tártaros”. Es el relato de una expectativa que no se cumple. La de unos soldados que se pasan la vida frente a un desierto, en una fortaleza, aguardando una batalla que nunca llega. Al igual que los personajes de este relato, todos estamos en el tran-tran de la vida esperando a que llegue el gran momento, soportando la fuerza de atracción del hábito y la costumbre, percibiendo la fuga del tiempo, el sinsentido que aceptamos como una obligación o una limosna.
Entretanto, nos dan palmaditas en el lomo. Somos perros famélicos de sentido, que se ven rollizos cuando se miran en los escaparates. Nos ponen caprichos en la televisión y yugos en el horizonte. Nos adiestran. Lo sabemos y lo consentimos.
El letargo nos desgasta en nuestra humilde fortaleza. Y los años se nos precipitan por ese desierto que, de tarde en tarde, nos compensa con algún espejismo.
¿Qué nos consume a la par que nos volvemos locos por consumir relojes, bolsos o carteles electorales?
Nos tientan con lo que nunca nos podremos llevar de este mundo. Y no es que nos hayan alienado, no. Es mucho peor. Nos han escindido. Nos han dividido en dos: han colocado dentro de nosotros un adversario. Un imbécil que nos seduce.
Recordemos esta etimología:
El término diablo proviene del griego διάβολος (diábolos): adversario,
que a su vez deriva de διαβάλλω (día-ballö): dividir).
Estamos divididos por algo que ha crecido en nuestro interior, el adversario de nuestra auténtica naturaleza, la que busca sentido en cada quehacer.
¿Quién lo puso en nosotros? ¿Quién lo nutrió? Hagamos un poco de memoria:
En 1928, Herbert Clark Hoover llega a la presidencia de Estados Unidos y se dirige a un grupo de magnates y publicistas para decirles: “Tenéis la labor de crear el deseo y transformar a la gente en máquinas de felicidad en constante movimiento, máquinas clave para el progreso económico”. El objetivo era estimular la irracionalidad del ser humano para que consumiera y consumiera lo mismo que un pollo traga sin cesar el grano que se le pone en el pico. Nuestra naturaleza superior debía ser sustituida por ese “yo irracional”, nuestro adversario.
Una vez inoculado a través de los medios de comunicación, no faltaron gobernantes y banqueros que le dieran su pan de cada día. Y siguen ahí. Son los ventajistas, los psicópatas, los inventores de crisis y guerras. Son los que han heredado la Tierra, los que deciden la forma de gobierno de tu nación, los que te han birlado tu soberanía económica, los que eligen a los líderes de tus partidos, a los que se sientan en los consejos de administración de tus petroleras, eléctricas y telefónicas.
Si te enfrentas a ellos, pierdes.
Pero tienen un tendón de Aquiles. ¿Sabes cuál es? Tu idiota interior, tu adversario, el que irracionalmente vota, compra, invierte o se conforma con unas palmaditas en el lomo tras un despido o desahucio.
Nos tratan como a perros famélicos de sentido. Cuando lo recuperemos, seremos libres.


Ricardo García Nieto

lunes, 4 de noviembre de 2013

EL FACTOR CRUSOE Y EL MUNDO VENIDERO

Llamaré “factor Crusoe” a toda propensión a una crisis personal o colectiva que conlleve, en su solución, un cambio en el entorno y en la mentalidad de quienes lo habitan. Esta propensión es un factor psicoide, que podría ser equivalente al concepto de arquetipo junguiano.
Me explicaré: Robinson Crusoe se escapa de casa, se embarca, naufraga, vuelve a embarcarse, es capturado por unos piratas en cuyo barco pasa dos años y de quienes huye en un bote, llega a Brasil en un buque portugués, se hace plantador, se embarca de nuevo para Guinea y naufraga en una isla desierta. Es el único superviviente. Misión cumplida. Su propensión a la crisis (naufragar adrede) lo ha puesto a solas con la Creación del Altísimo, con el entorno que ha de cambiar, donde sobrevivirá domesticando animales y convirtiendo la tierra baldía en productiva. Y donde colonizará a Viernes, nativo de ese entorno, al que hará a su semejanza.
La propensión en el ser humano a una crisis personal (caída de Adán o naufragio de Robinson Crusoe) surge en nosotros como una fuerza inconsciente en busca de sentido para nuestras vidas. Una existencia acomodada y consumista, por ejemplo, en la que cada compra supone una forma engañosa de tapar el vacío, estará condenada a esa crisis. El naufragio personal, la caída o expulsión del territorio psicológico conocido, traerá consigo un cambio de mentalidad. El “factor Crusoe” se completará cuando ese cambio afecte al entorno (domicilio, por ejemplo) y se aleccione y seduzca a quienes han de compartirlo (familiares, hijos) con una actitud diferente ante el mundo.
EN EL INCONSCIENTE COLECTIVO, también surge de lo profundo esa fuerza. Nuestro naufragio como sociedad nos obliga a un cambio de paradigma que ya estamos experimentando. La crisis, económica y espiritual, nos empuja a otra forma de ver el mundo. Nuestros políticos, que hasta ahora han sido nuestros colonizadores, sienten bajo sus pies de barro que el suelo se les mueve, que el sistema tiende al colapso, que una democracia más directa es ineludible al tiempo que la deuda, la “burbuja de deuda” que padece el planeta, no puede crecer permanentemente. El “factor Crusoe” empieza a completarse con un cambio en el entorno, un regreso paulatino a la vida sencilla en el campo, por ejemplo, un mayor respeto ante el medio ambiente y un imparable uso de las energías renovables, tanto por individuos como por grupos. La seducción con el ejemplo, ese cambio en la mentalidad de quienes comparten el entorno, ya es un hecho, aún inadvertido por muchos, pero un hecho.
Daniel Defoe tan sólo pretendía escribir una novela de éxito. Pero consiguió algo más: la cartografía de un mito. La caída de Adán y el naufragio de Robinson son formas de nacer, de estrenar una nueva era, formas de muerte y renacimiento si se quiere.
En este mundo globalizado, en el que las maravillas tecnológicas se han mezclado con los peores crímenes e injusticias, hemos aprendido del infierno sobradamente. Ya hemos naufragado adrede. Albergo la esperanza de que la isla o mundo que nos aguarda estará, tarde o temprano, más cerca del Paraíso. 


Ricardo García Nieto

sábado, 2 de noviembre de 2013

LA INOCENTADA

La inocentada es que nos dejaron caer al mundo, nos vestimos de carne y hueso, y empezamos a respirar. El manual de instrucciones para sobrevivir fue la educación que nuestros padres nos dieron lo mejor que pudieron y supieron. Y lo que nos enseñaron en el colegio. Pudieron equivocarse, pero no fueron culpables, sino víctimas. Uno suele caer en la cuenta de todo esto pasados unos años. Es, entonces, cuando cada cual se descubre y busca dentro de sí la gran verdad. Y construye la hermosa torre de su destino. Que esté fortificada o no, que sirva para el arquero, el astrónomo o el eremita depende de cada cual. La inocentada postrera será volver a casa. Inocentes, sí, como recién nacidos.


Ricardo García Nieto

LA CLARIDAD Y EL DESLUMBRAMIENTO

Cuando el "pretender ser" se sube sobre los hombros del "ser", el país pierde su equilibrio, los ciudadanos parecemos alquilados por nuestros políticos y nos tornamos tan miserables como adictos al miedo o la indiferencia.
Cuando el “pretender ser” ni siquiera nos permite “estar”, ha llegado la hora de redimirse, de abrir un proceso constituyente y empezar de nuevo, lo mismo que las aguas cuando regresan a su cauce.
No hemos de aniquilarnos con el rayo que salga de nuestro propio corazón. No hemos de electrizar a multitud alguna. Nos basta con la luz constante que alumbre el nuevo camino. Nos equivocaremos si volvemos a confundir la claridad con el deslumbramiento. La justicia con la pretensión.


Ricardo García Nieto

HACER LO INESPERADO

La mejor manera de sublevarse es hacer lo inesperado. Podrán controlar tus nimiedades: tu sueldo, tus impuestos, la luz, el gas, el agua, si votas o no, lo que compras, lo que vendes, lo que ves por Internet o televisión, lo que oyes por la radio, tus viajes y acompañantes, tus manifestaciones y protestas, dónde estás a cada instante, tus conversaciones y mensajes, tus gustos, todo eso y mil bagatelas más… Minucias. El mayor tesoro que tienes depende de tu pequeña libertad y tu gran imaginación. Y consiste en hacer lo inesperado.


Ricardo García Nieto

viernes, 1 de noviembre de 2013

HALLOWEEN: LA FIESTA NACIONAL DE ESPAÑA

Halloween es la fiesta nacional de España. Todos los muertos juntitos, disfrazados, disfrutando de su más allá en el más acá. Y es que España vive de ultratumba. Vampiros y licántropos de cervecerías; jovencitos de muertos vivientes; brujos y brujas de tócame y no me mires… Y calabazas, tantas como las que nos dan cada vez que nos examinamos de lo que sea. Es una noche apasionante: bebemos, reímos y saltamos como si no volviera a amanecer. Como si celebráramos el Apocalipsis. Pero amanece. Y este país vuelve a comportarse lo mismo que un cachorrillo zalamero, moviendo su cola jubilosa cuando los mercados le muestran una salchicha que nadie sabe de dónde sale.
Ahora, admirando la procesión de las ánimas en mi calle, cual si fueran hinchas de un equipo de fútbol, pienso en los chinos que han vendido maquillajes, ropas, pelucas, capas, dentaduras de Drácula… Y cuyo gobierno no para de comprar oro, materias primas, alimentos… ¡China está importando arroz! ¡Un 400% más este año! ¿Para qué Halloween se estarán preparando?
Me quito a los chinos de la cabeza y un no sé qué sube por mis rodillas. No he visto a ningún enterrador desde que empezó la fiesta. ¿Dónde estarán? Sé que los mejores se sientan en el Consejo de Ministros, pero hay muchos, medio millón según cuentas profanas. ¿Se habrán disfrazado también? Mi gata ronronea entre mis piernas y me mira. Es una gata sabia, tiene un aire de reencarnada en felina por elección propia. Me sigue mirando y creo que hasta puedo leer sus pensamientos: eres un aguafiestas.

Ricardo García Nieto

UN ESCUADRÓN SUICIDA DE ANCIANOS EN EL CONGRESO

Entre lo risible y lo dramático oigo decir: del trabajo a la tumba, de la esclavitud al hoyo. Y es que lo de retirarse a los 67 ó 70 años escuece. El otro día oí una curiosa conversación entre varios cincuentones, muy animados por el vino:
-Cuando mi hija se valga ya por sí misma, y yo esté con 63 ó 64 años, asalto el Congreso.
-¿Estás hablando en serio?
-Mira –insistía-, no sé si llegaré a la edad de jubilación, y si llego lo será con un cáncer, seguro. ¿Para qué nos vamos a engañar? Ya no tendré nada que perder y, por lo menos, me daré la satisfacción de llevarme a unos cuantos hijos de Satanás por delante. ¿Os apuntáis?
-Cuenta conmigo –exclamó uno, dando un golpe sobre la mesa.
-Tenemos 10 ó 12 años para prepararnos –señaló el líder-. Sólo es cuestión de logística y unos pocos ahorros. Y lo mismo hasta cambiamos el rumbo de España.
-Eso sí que sería morirse de un orgasmo: dándoles su merecido de una puñetera vez en la vida –apuntó un tercero.
-Total -sentenció el último- para apagarnos como perros sin coberturas sociales… ¿Por qué no? ¿Por qué no le echamos un par y palmamos con dignidad?
Me imaginé un comando de sesentones dispuestos a asaltar el Congreso a lo Clint Eastwood, dejándose la piel en ello, dándose el último gustazo de sus vidas. Y sonreí, no sé por qué.
Luego, uno añadió, vaciando su última copa:
-Fijemos el objetivo; no tenemos que morir en el Congreso… Pensemos en algo que les duela de verdad… Tenemos 10 años para hacerlo.
Se levantaron y desaparecieron calle abajo, hablando del Kalashnikov que podía conseguir uno, de los explosivos que podría fabricar otro, de las escopetas de caza, los machetes y las grabaciones que dejarían en youtube a modo de testamento.
Me quedé a solas en la terraza, divagando sobre aquel peculiar comando de la tercera edad. Y concluí, tal vez por el efecto de mi propia cerveza, que un incidente así tenía más visos de verosimilitud que los Presupuestos Generales del Estado.
Aquella noche dormí, no sé por qué, con una sonrisa.


Ricardo García Nieto

miércoles, 30 de octubre de 2013

SOBRE BURBUJAS Y HÉROES

Tu trabajo es la burbuja de tus compañeros. Tu barrio, la de tus vecinos. Tu partido, un ejército de zombies con demasiada hambre. Enciendes la televisión y tus células entran en presidio; abres un periódico y la indiferencia baja por tu espina dorsal hasta dormirte los pies. En cada esquina, los anuncios publicitarios te dicen cómo debes ser. Si les haces caso, te convertirás en un monstruo hecho con restos de cadáveres, como el de Frankenstein. Puedes elegir un libro para escaparte, pero ten cuidado: hay una industria detrás que te impone una literatura que no lo es. Yo recurro a los clásicos. Nunca te engañan. Puedes, también, pasear por el campo o mirar las estrellas, pero guárdate del terminal y sus whatsApp (o como se diga). Yo soy de los que aún no tienen teléfono móvil.
Otra posibilidad es la de cerrar los ojos y escuchar al visionario que llevas dentro. Sabe más de ti que tú mismo. Y hasta argumenta. Pero los de afuera no te dejarán demasiado tiempo con él. Y saldrás, de nuevo, a la burbuja que te toque. Y a los horrores del paro y del hambre que la rodean. Todo es hermoso cuando no tienes escrúpulos. Yo aún no he perdido los míos. Algún bocazas te dice, con sonrisa de comité ejecutivo, que salimos de la crisis . Miras al de la sonrisa y piensas: tú eres la crisis y en tu casa no lo saben. Después te cruzas con la periodista del bolso Loui Vuitton y supones las carencias emocionales que le han llevado a pagar tanto dinero por un complemento así.
Todo es más fácil de lo que parece. Y la anestesia social tiene sus límites. Una cosa es que te atonten y otra que seas tonto. Los cazadores de díscolos tienen la mente dislocada. Los directores generales de pollos narcotizados cacarean en la ducha. Los monarcas, lo mismo que sus jefes de gobierno u oposición, están ciegos: sólo ven números y tendencias. Aún no se han preparado para la última hora, a la que llegarán con un tren de privilegios que no cabrán en sus tumbas. Pobres mentecatos.
Hoy estoy optimista porque he charlado con una persona diferente. Ya conozco a siete. No sé a qué número habrá de llegar la masa crítica de seres humanos que cambie el mundo. Pero si yo, que soy tan poca cosa, conozco a siete, es porque debe haber millones. Toda una legión de héroes.


Ricardo García Nieto

domingo, 27 de octubre de 2013

ADIÓS, FUNCIONARIO, ADIÓS

Querido funcionario, mejor será que te lo diga sin tapujos: van a por ti.
No importan tus años de estudio y preparación, tus oposiciones con exámenes sucesivos, tu moderación salarial en épocas de bonanza, cuando eras el peor pagado de la sociedad, ni tus bajadas de sueldo y aumento de horas de trabajo en épocas de crisis. No importa. Van a por ti. Necesitan un chivo expiatorio. Y lo vas a ser tú.
1) Van a hacerte culpable del déficit público.
2) Van a explicar que los recortes en sanidad, educación y ayuda a la dependencia o tercera edad se han debido a que el estado ha de poner en tu nómina el poco dinero que le queda.
3) Te van a tachar de privilegiado, cuando nunca lo fuiste.
4) Y cuando tus vecinos, amigos y hasta familiares te señalen con el dedo como culpable de todos los males, te harán una Reforma de la Función Pública que no te atreverás a contestar. Estarás tan exprimido que no te podrás permitir ni una huelga, ni un grado más de criminalización de la que sufres.
Para entonces, si aún sigues en tu puesto, te seguirán llamando funcionario, aunque ya no lo seas en tu nueva naturaleza. Porque serás un siervo del gobierno de turno, que podrá empujarte al paro si eres díscolo, si miras por el bien de tus conciudadanos en vez de mirar por el bien del partido gobernante.
Eres el último eslabón de la cadena con la que nos van a amarrar a todos. El punto final del plan, al que Rajoy se ha ceñido, para que Merkel y Lagarde conviertan el sur de Europa en un reservorio de mano de obra barata.
El proceso ha sido bien sencillo:
1) La única soberanía económica debía ser la de Alemania . Y lo fue.
2) Los ajustes estructurales tenían que hundir el mercado interno y empujar a la bancarrota a la industria de tu país. Y se consiguió.
3) Tenían que reducirse los costes laborales. Y se redujeron.
4) Se nos tenía que hacer competitivos con una reducción de salarios que estuviera al nivel de los del Tercer Mundo. Y nos metieron en el Tercer Mundo.
5) Puestos todos a saldo, los países ricos trasladarían su actividad económica a nuestro país, se diría que salíamos de la crisis y los banqueros, eufóricamente, nos advertirían que empezaba a llover dinero del extranjero.
Así de simple.
En 2008 se decidió el proceso desde Alemania. España debía de volver a una economía de posguerra sin edificios bombardeados ni tanques retorcidos en sus calles. Y se hizo.
Mirándome al espejo, te digo adiós, funcionario, porque dentro de poco ya no lo serás. Permanezcas o no en tu puesto.


Ricardo García Nieto

miércoles, 23 de octubre de 2013

CUANDO SEA TU ENEMIGO

Cuando sea tu enemigo, te desposeeré de ti. Te haré trabajar hasta que estés a las puertas del más allá, y te veré morir con la tristeza de saber que los tuyos no podrán sobrevivir sin tu trabajo o pensión.
Cuando sea tu enemigo, te excitaré con emociones tan fuertes como para nublar tu conciencia, tu razón, tu yo más superior. Y me aseguraré de que siempre te habite el vacío, la sensación de que algo no se cumple.
Cuando sea tu enemigo, el forense de tu sombra, haré que te avergüences perennemente para que nunca puedas levantar la mirada. Te culparé por mis errores y te amenazaré con lo que más temo.
Cuando sea tu enemigo, te hipotecaré de por vida, te venderé mis ansiolíticos y antidepresivos, te privatizaré el sol y el viento, y te haré pagar los impuestos suficientes para sostener mi tren de vida hasta mi cuarta generación.
Cuando sea tu enemigo, haré que el infierno te siga con las hambrunas, las guerras y la destrucción que yo mismo sembraré a tu alrededor.
Cuando sea tu enemigo, no lo sabrás. Lo mismo que ahora.


Ricardo García Nieto

domingo, 13 de octubre de 2013

LA NECESIDAD DE UN INFIERNO

Competir: contender entre sí. Competencia: disputa entre o dos o más sobre algo. Los medios de comunicación repiten, en boca de nuestros gobernantes, que hemos de ser más competitivos. Y las leyes se cambian con esa finalidad. Es el empeño globalizado de las corporaciones que gobiernan el mundo y sus políticos.
Ganan muy pocos; pierden todos.
Competir es la forma de anular al otro mientras te anulas tú. De incapacitarlo mientras te incapacitas. En lo más humano.
El reino del espíritu está lleno de perdedores. Me caen muy bien: comparten, tienen historias que contar, son conscientes del olor de una manzana o del ajetreo inexorable de la hormiga. Y sonríen como diciendo: no somos hormigas ni manzanas. Bienaventurados los que se dejan ganar porque no son devorados, porque son los más libres de entre los hombres. Y, sin pretenderlo, llegan más lejos.
Intento no ser competitivo, por mucho que me lo imponga mi presidente del gobierno o sus ministros. A estas alturas de mi vida, cincuenta años, no estoy dispuesto a ver adversarios ni en mi ocio ni en su contrario. Y mucho menos en la puerta de los grandes almacenes el día de las rebajas. No, señores míos, no voy a pasar por encima de nadie. Es más, voy a procurar que me superen los que agónicamente y con la lengua fuera vayan detrás de mí. Ya han perdido demasiado tiempo y energía, demasiada vida en vuestra ilusoria carrera.
Los que manejan el cotarro no salvarán al tercer mundo de su infierno. Lo necesitan. El infierno es la más rentable fuente de recursos naturales y humanos. Pero lo precisan por algo más: como referente. Mientras nos conducen a él, lo señalan con el dedo y nos dicen: si no queréis veros así, competid, producid y no protestéis.
El infierno globalizado hará que las acciones bursátiles toquen el cielo mientras el ser humano, reducido al papel de pobre diablo, competirá y competirá hasta el final de sus días.
Recuerdo al púgil que peleaba con su propia sombra. Soñaba con ella en su lecho de muerte.
Recuerdo al niño que fui un día. El otro era yo mismo. Hasta que me enseñaron a competir.


Ricardo García Nieto 

martes, 8 de octubre de 2013

VIENE EL LOBO

Viene el lobo. Es hora de aprender a aullar. La luna llena será el desagüe de nuestras emociones. Viene el lobo. En sus fauces abiertas veremos nuestros excesivos bostezos. Viene el lobo. El arquetipo de todos los lobos. El rayo de sombra, el océano de sombra, el merodeador eterno.
Viene el lobo sin que hayamos sospechado que vamos en su interior, que le damos forma, vigor, sustancia, que lo hacemos a cada paso.
Viene el lobo, esta vez sí, cuando más desprevenidos estábamos.
Somos el depredador y la presa. Apenas unos trazos de sangre y nieve bajo las eléctricas migraciones del cielo.
Guardemos agua y memoricemos los versos de nuestros poetas favoritos. Nunca nos faltará un espejo y un rastro en el que reconocernos.


Ricardo García Nieto

lunes, 7 de octubre de 2013

PUNTO Y FINAL

El sexo es una forma de hablar en silencio, lo mismo que los pájaros hablan con el aire o el anciano con el mar frente al que se sienta. El ser humano no nació para la oratoria ni para el fingimiento. La transparencia de las almas nada tiene que ver con la de los escaparates.
La gravedad nos acerca. Las expectativas nos separan.
Oigo música en los labios que nada saben decir. Si mi corazón fuese honesto, terminaría en el próximo punto final.


Ricardo García Nieto