lunes, 20 de diciembre de 2010

BANCOS, SONRISAS Y SUICIDIOS


Hoy procuraré hacer poca literatura. El otro día supe de una de tantas mujeres que se quedó sin trabajo y no pudo pagar su hipoteca. El banco embargó su casa y la sacó a subasta. Y ese mismo banco la compró por la mitad del valor en que la tasó. La mujer, sin casa, sin trabajo y con la mitad de la deuda aún por pagar, se hundió en una profunda depresión que casi la condujo al suicidio. En idénticas circunstancias se encontraba el hombre que hace unas semanas se ahorcó en un parque público frente a su domicilio. Insisto: sin trabajo y con una casa embargada de la que acababan de echarle y cuya hipoteca debía seguir pagando. Varios suicidios, muchos, se producen a diario en España por la misma causa.
Dicen que el sistema financiero español es garantista. Sí, pero para los bancos; nunca para el ser humano.
Las entidades financieras aparecen en los medios de comunicación con esa sonrisa melosa de quien apuesta por el futuro y de quien anima a los hombres a embarcarse en sus sueños. Aparecen en la televisión con la misma soltura con que lo hacen en los juzgados para empujar a los seres humanos al abismo. Y con la misma sonrisa con la que reciben de nuestros gobernantes cientos de miles de millones de euros para tapar los agujeros contables de su ambición y codicia.
El actor que pone esa sonrisa en cualquiera de los anuncios televisivos sale del estudio de grabación y se va a su casa, que tal vez esté hipotecada y algún día será embargada. Su mueca, tan dichosa como profesional, es el reflejo del rostro satisfecho de quienes le contrataron, aquellos que se sientan en los consejos de administración con sueldos tan altos como la luna. Quién sabe si una luna de sangre.
No debiéramos olvidar nunca que en esos consejos de administración hay -además de banqueros- personajes que son o han sido políticos y sindicalistas, prohombres que se preocupaban por el bien común.
Se reúnen alrededor de una gran mesa y sonríen. Toman decisiones y sonríen. Rubrican los oportunos documentos y sonríen… Ningún gobierno establecerá un Estado de Alarma para forzarlos a devolver los cientos de miles de millones de euros que, para evitar la quiebra de sus bancos, salieron de los impuestos de los que se suicidan o no en este país.


Ricardo García Nieto