viernes, 18 de junio de 2010

EL SENTIMIENTO CÓSMICO RELIGIOSO DE EINSTEIN



Albert Einstein hace referencia al “sentimiento cósmico religioso” en su libro Ideas y opiniones. Para él, la función del arte y la ciencia es despertar ese sentimiento en los demás. Y pone como ejemplos a Newton y a Kepler, capaces de gastar años y años de solitario trabajo en el empeño de entender la mecánica celeste… Y añade: Sólo quien ha dedicado una vida a empeños semejantes puede hacerse una idea vívida y adecuada de lo que inspiró a tales hombres y les proporcionó la fuerza necesaria para permanecer fieles a su propósito a pesar de incontables fracasos. Lo que proporciona a un hombre esta fuerza es el sentimiento cósmico religioso.
Extrapolando las palabras del Maestro, debiera quedarnos claro que el sacrificio de unos padres por sus hijos, el de los que dan su vida en selvas tropicales o desiertos por los desventurados de este mundo, o simplemente en las calles de nuestras ciudades con los que no tienen techo, es el mismo sentimiento de Newton o de Kepler: entregar las horas de nuestras vidas lanzándonos al abismo por alguien. El amor, más que una emoción cegadora, es un sentimiento de unidad: ser con alguien o o ser con el universo para alguien. Descifrar los secretos del Cielo o de la Tierra para los demás, desentrañar el comportamiento de un virus o una galaxia, o dar con tu propia mano lo que no tienes, aquello que, sin saberlo, recogeremos en el más allá. Ésa es la fuerza cósmica, ésa es la fuerza religiosa. El religarse, el volver a ligarse con el Todo para no ser nadie. Hay un Newton o un Kepler detrás de cada esquina. Lo hay, tal vez, en nuestra propia casa.

Ricardo García Nieto